Revista Sinapsis – Interés General

Qué uso le damos a la tierra y cómo modificamos la naturaleza. Intelectuales y artistas conversan con los que manejan los recursos, promueven políticas y diseñan los alimentos que comemos.

Pedro Landa + Paul Azema

 

Pedro Landa
Pedro Landa

Pedro Landa: Empezamos a trabajar como movimiento, como asociación civil sin fines de lucro en 1995. Tenemos todo tipo de miembros, como consumidores, gente del sector oficial, productores, certificadoras, comercializadores, gente de las universidades. Lo que tiene el Movimiento Orgánico es una mística que arrima a la gente porque encuentra puntos en común, que es lo más difícil muchas veces cuando estamos hablando de comparar modelos productivos, y lo orgánico te lleva a eso como lo lleva a cualquier productor agropecuario que produce queriendo su tierra. No hablo de quien sólo produce por dinero, cuando uno habla con cualquier productor ligado a la tierra, no importa que sea productor convencional u orgánico, su vínculo con la tierra muchas veces es tan fuerte, que está metido en la sangre. Entonces uno encuentra muchos puntos en común, más allá de si hablamos de recetas buenas o malas o si decimos que la única forma de producir sustentable es la agricultura de siembra directa y la única sostenible es la orgánica. Nos vinculan un montón de factores en común que tienen que ver con querer generar un mundo mejor y producir alimentos, alimentos para que lleguen. El MAPO promueve, estimula, fortalece, contribuye y representa al movimiento orgánico, hace mucho trabajo gremial. Cuando nos metimos a trabajar con la Cámara de la Pequeña y la Mediana Empresa, nos dimos cuenta de que de 33 economías regionales representadas, el MAPO está en el noveno lugar, como fuerza de exportación y movimiento de divisas, y no hablo de mano de obra y no hablo de otras cosas que moviliza. Nosotros pensábamos que era mucho más chico, evidentemente es una propuesta muy importante a nivel nacional en cuanto a los recursos que moviliza.

Cuando pensamos en modelos productivos y vemos qué factores están afectando la elección de tal o cual modelo, lo que podemos pensar es que más allá de las metodologías ancestrales que el Movimiento Orgánico rescata, la de los pueblos originarios en su relación con la Pachamama y su relación con la tierra, estos factores están limitando y determinando la forma de cuál es el modelo productivo que tiene que dar respuesta a las necesidades actuales. Tenemos distintas formas de verla y hasta inclusive distinto uso político sobre cada una de ellas. Cuando hablamos de tenencia de la tierra nos encontramos con la locura de que quien tiene la tierra no la puede tener porque alguien viene y se la saca por alguna razón, o alguien viene a endilgarse la potestad de decidir cuál es el uso social de la tierra. Entonces quiere decir que una familia tradicional que tiene una estancia y que la tiene hace muchas generaciones, y que encontramos dentro de la estancia gente de 85 años de edad trabajando la estancia, ¿cómo trabajando? Sí, se jubiló, se fue al pueblo a los 65 años, estaba en la plaza del pueblo, pidió que le dieran trabajo, y tienen 85 años y están haciendo el asado en la estancia, cobran un sueldo, están en blanco, tienen todo. Esos son también nuestros productores agropecuarios, no son todos, y esos no tienen por qué ser orgánicos. Nuestros productores agropecuarios no tienen que necesariamente ser todos corruptos, tener personal en negro, vienen cumpliendo la responsabilidad social empresaria hace generaciones, con una inserción en la comunidad, con una inserción en su entorno, con un cuidado del paisaje, con un cuidado del medio ambiente, pero sobre todo con un cuidado del territorio. Así son en la Argentina y en el mundo. Entonces cuando empezamos a ver alguno de esos títulos que tienen mucho uso político los desvirtuamos, los sacamos de contexto y los usamos como herramienta, nadie tiene la titularidad de ser el que hace las cosas mejor, cada uno tiene sus puntos buenos y sus puntos malos. Pero sin lugar a dudas quien no tiene en cuenta estos factores no puede generar un modelo productivo que sea viable y aceptable para el mundo en el que estamos viviendo y sobre todo el que se viene. Y en el que se viene nos plantean permanentemente la necesidad de desarrollo sostenible, y la verdad que yo respeto mucho la tecnología, respeto mucho los desarrollos tecnológicos, y justamente los orgánicos muchas veces lideran los desarrollos tecnológicos en lo que es la biotecnología vieja, no la nueva, porque ahora los organismos genéticamente modificados son parte de la biotecnología, cosa que es cierto, y antes la biotecnología eran todos los elementos vivos que se usaban para mejorar la producción. Entonces todo lo que sea fertilizantes biológicos han nacido con la agricultura orgánica y se han masificado porque son más económicos, porque son medioambientalmente sanos y dan resultados muy buenos no importa si uno produce orgánica o convencionalmente. La palabra sostenible se la dejamos para el movimiento orgánico, la palabra sustentable dejémosla para los demás modelos productivos y su trabajo de marketing de los últimos 30 años. Cuando yo me recibí en 1979, en esa época teníamos compañías de pesticidas, compañías de plaguicidas, compañías de productos químicos, y hoy no tenemos más que compañías protectoras de cultivos, porque la imagen es fundamental para que el consumidor no se asuste. Es más, las compañías petroleras ya no son más compañías petroleras, en los últimos años han cambiado a ser compañías de energía, y fíjense cómo se promocionan porque petrolero suena feo. Han venido mezclando a la palabra sustentabilidad con sostenibilidad, y hoy uno lee y busca en internet y encuentra que significan lo mismo. Sin embargo si uno se toma el tiempo de ir a un lindo diccionario como el Corominas crítico etimológico, uno encuentra que sostenibilidad es lo que se mantiene en el tiempo y sustentabilidad es lo que es argumentable. Y después de escuchar a Félix Díaz, después de escuchar a nuestro gobierno, después de escuchar a los gobiernos del mundo, todo es sustentable con la palabra, la atrocidad peor se puede sostener con un argumento. Por lo tanto digamos que lo orgánico es sostenible y los demás sistemas pueden ser sustentables, algunos son muy buenos, no es crítica a los demás sistemas, porque negar la tecnología, negar los avances, es negar la evolución del hombre. No hay que olvidar las raíces y hay que mantener un vínculo claro con esas raíces para no perder el rumbo frente a la dinámica de globalización. Es interesante que estamos metidos en una globalización que no tiene retorno, sin embargo en el 2008 nos dimos cuenta de que la globalización se desarmó, que Rusia dejó de exportar trigo, Argentina dejó de exportar trigo, Vietnam dejó de exportar arroz, todos empezaron a proteger la alimentación de sus pueblos. O sea que la globalización es un proceso dinámico que va a ir y venir de acuerdo a la conveniencia de los mercados, no es una cosa que ya está, es algo que tiene una dinámica propia que hay que entenderla para insertarnos desde nosotros como individuos, como familias, como profesionales, como modelos productivos, y por arriba del modelo productivo como país que se supone que todos queremos que los argentinos estén bien, entonces tenemos que defender al otro argentino primero y no atacarlo en aras del beneficio del que viene de afuera.

Yo podría decir que si lo escucho a Félix Díaz, una persona que se sienta acá con autoridad y con vivencia propia y nos dice que pasa hambre, es una realidad el hambre, pero si yo escucho la cantidad de alimento que produce argentina, hay algo que está mal sintonizado. Nosotros producimos alimentos para 400 millones de habitantes, en el 2030 vamos a producir alimentos para 630 millones de habitantes. La verdad que algo no funciona. Los ministerios de economía rigen los sistemas agrícolas del mundo, los ministerios de agricultura están debajo de los ministerios de economía, los modelos agrícolas están debajo de la economía. Si bien el impacto es muy chico en el mundo, porque cuando analizamos algunos países sólo el 2% de su producto bruto es un producto agrícola y tienen una población rural menor al 5%, ¿por qué tanto ruido con la agricultura? Porque mientras este no hay problema pero el día que falte la comida se pudre todo como en el 2008, cuando se asustaron con que no había alimento. Entonces mientras sobra la cosecha, la agricultura no existe, cuando se dan cuenta de que puede faltar le dan la importancia que tiene. Hoy se produce en el mundo alimento para más de 9.000 millones de habitantes, sin embargo se pierde gran cantidad por falta de tecnología, por falta de manejo adecuado. El 50% de los alimentos producidos en India se pierden desde el campo a la llegada al puerto para ser exportados. Basta con ver algunos caminos de Argentina, cuando pensamos en algunas zonas productoras de cucurbitáceas y vamos por el camino a 20 km por hora en una camioneta, y pensar que ahí va cargado un camión con zapallos, melones o sandías, lo que puede llegar sano es muy poco. Por lo tanto se produce alimento para 9.000 millones, somos menos de 7.000, y nos siguen metiendo el verso de que hay que producir muchísimo más sobre una franja del 4% productivo de la tierra, porque esos son los suelos fértiles. Realmente nos manipulan tanto con los mensajes que terminamos peleándonos entre nosotros, y cuando escuchamos las verdades como las de Félix decimos no puede ser que pasen hambre en Argentina. Sin embargo hay bolsones de hambre en todos los lugares del mundo, hay subsidios en todos los lugares del mundo. Estados Unidos tiene 55 millones de personas con subsidios que reciben hasta 45 mil dólares al año algunos. Eso pasa allá, y hay gente que pasa hambre allá, y hay problemas, el tema es qué nos muestra la prensa. Por lo tanto compremos el mensaje que nos sirve primero a las comunidades nuestras, a los argentinos, después hacia afuera. Soberanía alimentaria es lo que pasó en el 2008. El susto que se pegaron en el mundo todos llevó a interesantes proyectos en todo el mundo. Visité uno hace poco, donde habían hecho un leasing de 290 mil hectáreas para producir, y después de que hicieron todo el empuje, pusieron plata, armaron todo, se dieron cuenta de que no había infraestructura de caminos, que no había quién arreglara un tractor, que no había quién manejara un tractor, que no había cómo sacar una cosecha. De todos los proyectos que se lanzaron en el 2008 un 4 a un 6% están funcionando, y fueron lanzado por los países que tienen mucho dinero pero no tienen tierra para explotar. Por eso cuando analizamos algunas medidas que toman algunos gobiernos que dicen no quiero que venga un extranjero a comprar 300 mil hectáreas y hacer un modelo productivo para exportar analicemos que no todo es mentira ni todo es verdad. Todo tiene un pedacito de verdad detrás. Los factores que van a determinar la viabilidad del modelo, y por supuesto nosotros del movimiento orgánico ponemos el modelo orgánico primero, aspectos sociales, económicos, medioambientales y culturales. Nosotros tenemos que respetar las culturas, tenemos que mantener la gente haciendo lo que sabe hacer y cómo lo viene haciendo. No podemos modificar culturas. Ni siquiera podemos modificar como hemos modificado la cultura carnívora argentina, estabamos acostumbrados a comer carne con sabor y hoy comemos carne con sabor a chancho, porque le convino a tres o cuatro y nos vendieron un modelo americano. La eficiencia energética del modelo es desastrosa, 20 veces la energía contenida en el alimento es lo que se usa para producirla desde la siembra, transporte, alimentación, hasta que llega al consumidor. Eso es inviable a nivel planetario, puede ser económicamente viable en Estados Unidos que si le sacan el sistema se cae todo el país. En Argentina no lo teníamos, hoy lo tenemos, nuestro consumidor se acostumbró, nuestro consumidor no está informado y consume una carne tierna que no tiene sabor a nada, y a nosotros todavía nos gusta comer un asadito en el interior donde tenemos algún animal sabroso. Pero ya está, el modelo lo cambiaron, fue una decisión política y nosotros nos dejamos llevar por ese modelo. ¿Cómo se cambiará el día de mañana? No lo sé. Pero para el planeta es inviable pensar el derroche energético que hay para producir un alimento.

 

Paul Azema
Paul Azema

 

 

Paul Azema: Estoy acá para hacer las preguntas clásicas que haría cualquier persona que no está totalmente familiarizada con lo que es el modelo orgánico, porque se habla mucho de orgánico pero finalmente en el momento en que el ciudadano común tiene que decidir entre orgánico y no orgánico muchas veces se presentan dudas y hay cosas que no están suficientemente aclaradas.

¿Cuál es la ecuación energética en cuanto al kilo de carne producido a campo? ¿Cuál es la diferencia?

PL: No hay una ecuación clara. La ecuación en Estados Unidos por ejemplo calculada de maíz es que cuesta 6 veces más energía producir un maíz convencional que un maíz orgánico. Pero son datos del Rodale hechos por la Universidad de Pensilvania, pero en la carne no tengo el dato. Lo que está claro es que nosotros tenemos una energía disponible probablemente, o sea, de la luz solar, para entender la ineficiencia de los sistemas que manejamos, de la luz solar se aprovecha el 50%, en realidad el 47% que es el rango de luz visible, que son 1.700 kilocalorías por metro cuadrado. De eso, la planta aprovecha con suerte el 10%. Cada escalón que subimos perdemos aproximadamente el 90% de la energía, o sea que cuando vos vas haciendo una cadena de alimentación larga, se va perdiendo cada vez más energía y la ineficiencia energética es total. Mientras usamos la energía del sol que es gratis, está todo bien. Cuando usamos energías fósiles, que en realidad son energías del sol acumuladas en el tiempo y las consumimos más rápido que el proceso de acumulación, vamos hacia un colapso. Lo que es importante entender es que casi todos los sistemas son renovables, el tema es cuál es la tasa de renovación. Cuál es la tasa de construcción de un suelo, cuántos miles de años tarda un suelo en llegar a lo que es, y en cuántos años nosotros lo retrotraemos a lo que no debe ser. Y un detalle muy interesante, en Formosa tenemos zonas de vinales, zonas que ya no son productivas, pero que originalmente tenían 4% de materia orgánica, bajaron al 1.5%, o sea, uno dice perdió nada más que el 2.5% y así se convirtieron en suelos no productivos que vienen plantas a cuidarlos para que no se los lleve la erosión. Es tan débil y frágil el equilibrio con el que jugamos, que cuando nos pasamos un cachito en nuestra genialidad, el desastre que estamos haciendo en el mundo, no en Argentina, es muy importante. Además que como dicen algunos autores que están muy ligados al movimiento orgánico, si levantáramos la materia orgánica de los suelos a lo que era hace 40 años capturaríamos casi dos tercios del dióxido de carbono libre en la atmósfera, quiere decir que mitigaríamos muchísimo el problema del calentamiento global. Hay muchas herramientas y están todas vinculadas, lo que no quiere decir que, miremos ahí un poquito las ventajas o características productivas del sistema orgánico, y cuando veamos el uso de tecnología, la siembra directa es una maravilla. El ingeniero Jorge Molina defendió dos cosas en la década del ’60: la agricultura orgánica y la siembra directa. En la década del ’60 fueron dos caminos que se abrieron, no quiere decir que no se vuelvan a juntar. Ya se han juntado en Estados Unidos y la siembra directa en Estados Unidos sobre cultivos de cobertura en orgánico está dando resultados extraordinarios. Las tecnologías no son malas ni buenas, son herramientas que las podemos usar para bien o para mal, o podemos a veces no medir las consecuencias, y en nuestro entusiasmo, porque nosotros nos entusiasmamos por lo orgánico, y por ahí estamos laboreando el suelo como se hacía antes y nos encontramos con que generamos erosión, que es lo contrario de lo que queremos hacer. Pero en el entusiasmo lo hicimos, lo importante es equivocarse y volver para atrás. La siembra directa no iba a usar agroquímicos, el planteo era espectacular. ¿Pero qué pasó? Evidentemente la naturaleza tiene una capacidad de volver a ser lo que era o de resiliencia que le dice a la siembra directa tirame con lo que quieras que el ray grass te va a aguantar, el yuyo colorado te va a aguantar, y que hay unas 12 malezas que no las vas a matar con nada. Cuando yo era joven se mataba el gramón con un montón de productos, Gramoxone, y nosotros lo mitigábamos, no lo matábamos, volvía, se escondía abajo del alambre, porque ese era su territorio, como el aborigen esa era su zona, las interacciones las tenía él logradas, yo lo que venía era a romper las interacciones, y yo como estudiante estaba convencido de que lo hacía bien. Y me acuerdo que un día Molina después de perder unos girasoles con el gramón me dijo “usted no entiende nada de la agricultura general, usted tiene que convivir con el gramón, usted tiene que ver cómo lo entiende y lo tiene ahí cumpliendo su función, y no perturbando lo que usted quiere hacer, pero en cuanto usted lo quiera dominar él le va a hacer pagar el precio”. Y lo hizo.

PA: ¿Qué características diferencia la agrucultura orgánica de la convencional?

PL: Otra de las características importantes de la agricultura orgánica es que es realmente incluyente, porque nosotros encontramos en África pequeños productores, cooperativas de 10 mil agricultores produciendo algodón orgánico. En Centroamérica productores de media manzana, o sea 3.500 metros cuadrados de producción de café y viven en la comunidad correctamente. No son ricos, no son pobres, podrían estar mejor, pero viven bien, se alimentan, se visten. Y eso es la agricultura orgánica. Porque la agricultura orgánica paga un valor distinto por los alimentos, porque lo que paga es el verdadero valor del alimento y las consecuencias que no genera en su producción, no es que tiene un sobreprecio del 20 o el 40% porque el consumidor es generoso. El consumidor premia primero la salud, segundo las consecuencias medioambientales, y tercero las consecuencias sociales que no genera el alimento orgánico. Dicho por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, encontraron en el 46% de los productos convencionales alguna traza de producto agroquímico, en el 24% de los alimentos producidos con buenas prácticas agrícolas alguna traza, y dicen, si en los orgánicos encontramos alguna traza es porque hay una deriva o hay algún problema que se escapó. Uno cumple con la expectativa del consumidor de que lo que consume no va a contribuir contra su salud sino a favor de su salud. Para hablar de la salud es largo el tema, pero es el punto principal por el cual hoy 12% de la leche de Estados Unidos es orgánica, 12%. ¿Por qué no hay más leche orgánica en Estados Unidos? Porque no les alcanza el alimento, porque tiene una sequía feroz y el mayor desarrollo era en la costa oeste, y están cerrando establecimientos por falta de alimento. No tiene agua para riego, no tiene agua las represas, entonces están moviendo los establecimientos. La realidad es que el 5% de todos los alimentos americanos son orgánicos, es un número bastante importante. Hay una curva que se llama la curva de adoptación de nuevas tecnologías, y dice que el primer 2% lo adoptan los innovadores, los tipos que ven una buena idea, como los que empezaron con la siembra directa, la siembra directa se hacía en Nueva Zelanda, hay folletos de Monsanto de Nueva Zelanda de la década del ’60. Pero vinieron los argentinos con la inteligencia, la rapidez y la capacidad y se apropiaron de una tecnología que revoluciona la agricultura del mundo. Entonces ese 2% estaba en Argentina. Después de ese 2% de innovadores vienen los adoptadores tempranos que son un 12% que son los que copian a ese 2%. Después que pasa el 14 o 15% estalla solo. Y eso es lo que está pasando hoy con la lechería en Estados Unidos. Ningún consumidor quiere leche convencional, las madres dicen yo no quiero envenenar a mis hijos en cuotas, yo no quiero leche con hormonas. Porque en Estados Unidos, acá no, pero en estados Unidos está permitida una hormona que es la somatotropina bovina, que se le da a la vaca para que produzca más leche. Entonces los consumidores ya están tomando el liderazgo que corresponde por encima de a quienes votamos que se supone que son los que tienen que seguir nuestro mandato, en realidad siguen el mandato de ellos, toman nuestro voto y toman el mandato que ellos quieren. El consumidor va tomando las cosas en sus manos.

El movimiento orgánico tiene una característica en su forma de producir, que la tienen muchos productores aunque sean convencionales. No todos estamos cómodos a donde estamos cuando hacemos lo que hacemos pero a veces yo tengo amigos que tienen campos de la familia y hacen lo que manda la familia, y no es quizás lo que ellos quieren hacer exactamente. Sabemos que el agua la estamos afectando seriamente, estamos afectando inclusive la dinámica del agua, no sólo la calidad del agua. Las inundaciones se deben a un cambio de la dinámica del flujo del agua. La recarga de los acuíferos, también, igual que el suelo, los acuíferos, los fósiles son como los de petróleo, se llenan una vez y no se llenan más, los demás acuíferos se van llenando con recarga permanente pero resulta ser que si le sacamos agua más rápido de lo que se recarga nos quedamos sin agua. Entonces tenemos que hablar de cantidad de agua, de calidad de agua y de distribución de agua. En el mundo no se puede hacer agricultura si no tenemos agua, no se puede tener una población radicada si no tenemos agua, y si tenemos agua y no es de calidad, tampoco. El orgánico cuida el agua, cuida el suelo, genera trabajo significativo, la dignificación del trabajo, porque es muy sencillo hablar de pequeños productores y de soluciones, pero muchas veces los pequeños productores no tienen capacidad de gestión administrativa, no tienen capacidad de gestión productiva, no tienen capacidad de gestión económica o comercial. Si no se los guía, si no hay alguien que los agarre de la mano y los acompañe hasta que puedan correr solos,  y esa es la función del Estado, el productor arranca y se cae, en todo el mundo, no acá, no es distinto.

PA: ¿Puede haber corporaciones de lo orgánico?

PL: Las hay. Danone compró, a un señor de Estados Unidos, una pequeña planta de yogures orgánicos que facturaba dos mangos, le puso 200 millones de dólares y le compró el 80% de la empresa y tiene una empresa monstruo en Estados Unidos. Una cooperativa de tamberos que yo conocí en el ’93 tirando de la teta, tenía 35 productores en 1993, hoy factura 900 millones de dólares la cooperativa. O sea que existe.

PA: Hubo un caso emblemático acá, donde se le vendió a la gente una idea de salud, era la idea de un tipo, se llamaba Ades. Una leche de soja, que hacía un tipo que era como vos decís, era un loco que lo empezó a hacer él, era una pequeña empresa, la desarrolló y después se la vendió a Refinerías de Maíz o una empresa de esas. El tema de lo transgénico y todo eso no se hablaba todavía en ese momento, la gente decía bueno, soja, soja equivale a salud, bueno, no es animal, porque también hubo un bombardeo de todo ese tipo de información diciendo no hay que consumir animales, hay que consumir vegetales. Entonces fue una explosión realmente la venta de ese producto que 20 años antes no existía y nadie se preguntaba para qué podía servir ni por qué había que inventar una cosa de ese tipo. También eso puede pasar con cosas que sean orgánicamente certificadas.

PL: Depende de nosotros que todos los días votamos con esto cuando tomamos nuestras decisiones.