Revista Sinapsis – Interés General

Qué uso le damos a la tierra y cómo modificamos la naturaleza. Intelectuales y artistas conversan con los que manejan los recursos, promueven políticas y diseñan los alimentos que comemos.

La semilla entre Netflix y Amazon

 

 

 

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Artículo sobre derechos de autor en semillas publicado en el diario La Nación, por Alejandro María Correa

 

 

Fue tan fuerte el impacto de la biotecnología en la Argentina que modificó su estructura económica, productiva, social y ambiental. Con ella, las empresas de semillas se convirtieron en industrias de información y tecnología. Pero en vez de dejarse llevar por la fuerza de la innovación en lo comercial, prefirieron aplicar un modelo conservador de propiedad intelectual, creado en la revolución industrial. Y promovieron la modificación de la ley de semillas para poder cobrar regalías.

La capacidad de reproducción de la información y la cultura de acceso libre a ella, son características de la época. La información quiere ser libre y la tecnología es imposible de detener. La industria editorial quiso prohibir la Xerox, la música los casetes y el mp3, el cine los vhs. Fueron organizaciones ajenas a esas industrias las que les resolvieron el cobro de regalías: con iTunes, Amazon y Netflix comprendieron que no se cobra la información sino los servicios.

La semilla es símbolo de la vida y cualquier “amenaza de apropiación” despierta alertas tempranas en la sociedad con argumentos que prenden. La simiente es nuestro origen y futuro. Si se permite patentar una semilla, se abre la puerta a patentar formas de vida, entre ellas la humana.

La discusión sobre una nueva ley de semillas y luego la polémica estrategia de cobro del canon tecnológico por parte de Monsanto, mostró sus matices: primero el portazo de la FAA; luego Emilio Pérsico la frenó con “ésta ley no se trata”; y por último la carta publicada en estas páginas por el presidente de la SRA. Todos aclarando que apoyan la tecnología, pero no a cualquier precio.

Cultura y agricultura han sido sinónimos a lo largo de la historia. Las industrias culturales comprendieron que si la información tiene la capacidad de reproducción no hay que cercenar esa característica sino ofrecer servicios que potencien la experiencia.

Si los datos de la industria de semillas son correctos, el 80 % de los productores argentinos serían piratas que no valoran la innovación tecnológica ya que usan bolsa blanca. Sin embargo la veloz adopción del paquete tecnológico por la mayoría de ellos lo desmiente. En un estudio sobre las motivaciones de los productores que usan bolsa blanca que estamos realizando, hay un importante porcentaje que usaría semilla fiscalizada si las condiciones fueran beneficiosas. Pero hoy no tienen alternativa legal que los atraiga.

Muchas industrias basadas en el conocimiento, cuyos ingresos están vinculados con la propiedad intelectual, debieron reformular sus estrategias y tomar conciencia de que los intentos por crear barreras para su uso lo único que hace es aumentar las tensiones. Los mecanismos represivos dirigidos a los usuarios, son poco eficaces y contraproducentes.

Tal vez sea hora de olvidarse de modificar la ley de semillas. Insistir en algo que sólo ha producido tensiones y conflictos no parece ser la solución. La Argentina está en los dos lados del mostrador: produce (incipientemente) eventos biotecnológicos y es líder en germoplasma. También promueve el uso de las tecnologías de vanguardia. El propio Estado busca que el mundo pague regalías por los desarrollos locales de semillas con el gen resistente a sequía y salinidad.

En estos días se debaten a nivel mundial distintos esquemas sobre regalías: se pasó del modelo de compra, al alquiler de licencias; información ilimitada a precio fijo; etc. Se han roto los paradigmas tradicionales de los derechos de propiedad intelectual con una mirada más contemporánea. Es cuestión de asumir que ha cambiado la época.

Los protocolos y el camino para lograr una solución a este problema está escrita entrelíneas en la historia reciente de las industrias culturales.