Revista Sinapsis – Interés General

Qué uso le damos a la tierra y cómo modificamos la naturaleza. Intelectuales y artistas conversan con los que manejan los recursos, promueven políticas y diseñan los alimentos que comemos.

Gustavo Grobocopatel + Katja Alemann

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Gustavo Grobocopatel: Soy actualmente el Presidente del Grupo Los Grobo, una empresa que se dedica a dar servicios a productores agropecuarios, ayudando en sus temas de logística: proveyéndole los insumos que debe utilizar, ayudándolo a comercializar su producción, dándole financiación y algunas tecnologías. Los Grobo de alguna manera ha creado una especie de ecosistema donde se le proveen a nuestros clientes, unos 5.000 de los cuales el 80% son pequeños productores (200, 500 hectáreas), ese tipo de servicios. Uno de los servicios que prestamos es a aquellos que tienen tierra y no pueden producirla, o no quieren porque no quieren correr los riesgos, les arrendamos la tierra para que ellos nos transfieran el riesgo a nosotros. La mayoría de las veces alquilamos en sociedad con nuestros clientes, otros productores. Es un modelo de revisión de la organización de la producción, que ha sido exportado a otros países, una especie de cooperativismo del siglo XXI, porque en realidad no hay propiedad. Es decir, Los Grobo no tienen propiedad de tierra, no tiene propiedad de activos, simplemente coordinamos actores en la cadena de valor.
La otra mitad del tiempo lo dedico a cuestiones vinculadas con la sociedad civil y actividades fuera. Estoy bastante dedicado a temas de educación, participo del directorio de universidades, como la Di Tella, la Don Cabral en Brasil y el TEC de Monterrey, y en otras iniciativas vinculadas con la educación formal y no formal. Fui docente, durante ocho años en la Facultad de Agronomía y fui investigador también, algún día volveré a las fuentes, que son los suelos. Ese era el tema de mi trabajo, de mi estudio, de mi aprendizaje y también lo que podía enseñar y transmitir a alumnos, la conservación de suelos, en una época –la década del ’80- en donde se discutía si la agricultura tenía futuro o no. En ese momento, la demanda de alimentos era muy baja y los precios eran muy bajos y había un debate de si iba a haber agricultura o no. Se llamaba “la década perdida”. Después el boom de la demanda de alimentos de China, de Europa y otros países del mundo, pasó lo que estamos viendo hoy con el desarrollo de la soja. Viví en estos 30 años, los primeros 5 años, pensando si había elegido bien mi carrera de agronomía o no, y los últimos 25 tratando de ser parte de esta oleada de transformaciones, de cambios, de la incorporación de tecnología, de debate, de dilema, de desafíos.
En las distintas etapas de mi carrera profesional, he estado preocupado por distintas cosas. Al principio estaba preocupado por temas tecnológicos, la siembra directa, la conservación de suelos, la gestión, la transformación, la incorporación de esas tecnologías disruptivas, muy transformadoras. Cambiaban la cultura del hombre de campo. Antes un sembrador era sinónimo de labrador. O sea, si no labrabas, no eras labrador. Y esto cambiaba totalmente eso. Vos podés ser sembrador sin labrar.
Después estuve muy preocupado en organizaciones, cómo hacer una empresa, cómo gestionar los talentos de la empresa, cómo aprender a hacer una empresa y manejarla. Después estuve muy interesado en transferir esta empresa al resto del mundo entonces me metí en temas como la gestión de la cultura y de cómo la cultura impacta sobre los negocios, facilitándolos o no facilitándolos. Últimamente estoy reflexionando sobre los temas del propósito de las cosas. El propósito de nuestro trabajo, el propósito de la empresa, del Estado, de la sociedad, hacia dónde vamos, qué queremos; y estoy trabajando sobre ideas de varios –hago un copy and paste de varias ideas, las trato de unir y no es plagio porque le falta un compás. Las ideas son básicamente lo siguiente: yo creo que el propósito de lo que hacemos es crear bienestar. Para nosotros y para el conjunto de la sociedad, porque si no hay fe en la sociedad de que haya bienestar es difícil que podamos convivir. El tema es qué es bienestar, puede significar distintas cosas de acuerdo a la cultura, al lugar, de acuerdo a la época. Hay distintas cosas. En ese sentido, me gusta mucho la definición del Premio Nobel de Economía Amartya Sen sobre temas de bienestar. Él dice que bienestar es crear capacidades en las personas. Capacidad de ser libre, capacidad de ser autónomo, capacidad de ser empleable, emprendedor, capacidad de ser saludable, capacidad de ser solidario. O sea, esa serie de capacidades definen de alguna manera el bienestar. Si logramos hacer personas y colectivos que tengan esas capacidades… Entonces últimamente hago una prueba, tipo checklist, antes de tomar una decisión. Digo “lo que estoy haciendo genera gente más libre, más empleables, más emprendedoras, más saludable” si pasa la lista sigo adelante. De cualquier manera no es tán blanco o negro, sino que hay una cantidad enorme de dilemas, una cantidad enorme de tensiones, de debe y haber en las cosas y también eso me interesa.

Katja Alemann: Soy actriz pero hace 5 o 6 años que vengo trabajando mucho sobre medioambiente, tengo una Asociación Civil que se llama ReciclArte, el lema de esta asociación es “El arte de reciclar las ideas”, porque viendo un poco la degradación del mundo circundante me empecé a preocupar mucho en qué es lo que va a quedar de este mundo para las generaciones venideras.
Soy artista y estoy trabajando con un colectivo de artistas, que siempre se suman a las diferentes acciones artísticas, porque puedo aportar a la sociedad desde mi trabajo que es ese. Sumo diferentes cuestiones artísticas, acciones, eventos, performances, en este momento publiqué una novela en Editorial Planeta, que se llama “Dos Mil Sin Cuenta” que justamente es la preocupación por el futuro, porque creo que estamos demasiado entretenidos con debates que no son muy constructivos y que realmente lo más importante se nos está escapando y no estamos preocupados por ver a dónde vamos con todas las decisiones que estamos tomando en el presente y qué es lo que va a suceder en el futuro con la consecuencia de nuestras decisiones, porque todo lo que uno decide hoy tiene impacto en todos los que vengan después de nosotros. Entonces en relación a eso es que yo vengo trabajando y haciendo estas cosas, dando estas charlas, para que podamos imaginar el futuro y qué va a ser de él, de acuerdo a nuestro presente. Que podamos tomar esa conciencia, de tomar esa responsabilidad con respecto a todo lo que nosotros creemos y hacemos.
La premisa de la novela que escribí y que fue trabajada en las redes sociales, donde toda la gente aportaba, yo iba planteando temas y la gente iba diciendo cosas y yo iba sondeando lo que era un poco la mente colectiva, porque creo que uno solo no logra pensar lo que pensamos entre muchos. Nuestra mente es como los cardúmenes o las bandadas de los pájaros. Nadie sabe muy bien porque en algún momento alguien pega la vuelta y de repente ese cambió la dirección y todos empezamos a pensar otra cosa y nadie sabe por qué. Esas cosas suceden, es como orgánico dentro del mismo pensamiento de la persona. Interesada en esto es que trato de sumarme a cuanta reflexión posible hay al respecto y a cuanta manera de pensar y de escuchar a los demás y a las diferentes posturas y a los diferentes actores del futuro. Que son las personas que van a tomar acciones concretas y contundentes en relación a lo que va a pasar en el futuro. Me gusta este ejercicio de imaginar, la imaginación, que es una substancia que se imprime en el tiempo, es el primer paso hacia la realidad. Entonces me gusta imaginar cómo va a ser el mundo en el año 2050. Y sobre esto me encantaría que me digas. ¿Cómo te imaginas vos al mundo en el año 2050?
GG: Hay varias cosas. Yo soy un optimista estructural. Te voy a contar una historia muy linda de lo que veo del mundo de hoy. Esto no quiere decir que no vea ni crea que no vaya a haber inconvenientes, creo que los inconvenientes y los obstáculos hay que superarlos, y hay que superarlos con compromiso, responsabilidad y entusiasmo. Dicho desde donde te digo las cosas, te cuento como veo el futuro. Me parece a mí que es un mundo más interdependiente, que es un mundo en donde la gente está más conectada, conectadas a nivel global y a nivel local. Me parece que es un mundo con menos pobres, es un mundo con la gente más alimentada y mejor alimentada, que es un mundo en el que va a haber más controles sobre temas vinculados con el medioambiente, el impacto sobre el medioambiente. Veo cambios en las empresas y en los modelos de negocios hacia modelos más amigables con el medioambiente, veo un mundo más desigual y ese puede ser un problema o puede ser una ventaja. Hace poco leí el último reportaje que le hicieron a Piketty que es uno de los que puso el tema de la desigualdad en el tapete, decía que es mejor desigualdad con riqueza que igualdad con pobreza, y que en general los países que son más igualitarios salvo algunas excepciones, son los países que están más pobres. Y cuando uno habla del índice de Gini* tiene que ir acompañado del PBI, son dos indicadores que deben ir juntos. El problema que él advierte, y yo estoy de acuerdo en eso, es que una desigualdad excesiva puede ser absolutamente disociativa en la sociedad. Entonces es ahí que hay una tensión que hay que ver. Hasta donde hay una desigualdad creadora, una desigualdad estimuladora, una desigualdad que ayuda a la sociedad a caminar hacia un determinado destino y a partir de donde la desigualdad genera daño, genera confusión, genera inequidades. Me parece que además eso debe ser diferente de acuerdo a las culturas. No es lo mismo en China. Recuerdo que estuve con un apersona que había sido productor agropecuario y ganaba U$ 100 por año y había pasado a ser un proveedor de servicios en la ciudad y ganaba U$ 3.000 por año. Él me contaba que era más infeliz ahora con U$ 3.000 al año que con los U$ 100. Y yo pensaba, cómo puede ser eso. “Lo que pasa es que ahora sé, todo lo que me falta. Antes no sabía lo que me faltaba”. Para mi la desigualdad no era un problema hasta que hablé con el chino ese y me lo hizo saber muy claramente de esa manera.

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KA: Hay una anécdota de una de las Gucci cuando estalla la empresa y ella estaba adentro de un auto y le preguntaron qué había pasado en la empresa y ella llorando decía “yo prefiero llorar en un Rolls royce que ser feliz en una bicicleta” y pensé, esto es lo que está pasando en el mundo.
GG: Creo que hay un mundo que viene que va a estar más integrado, más interdependiente. No es un mundo multipolar o unipolar, es un mundo interdependiente. Creo que es un mundo de mayor participación directa de la sociedad, donde las cosas ocurren en tiempos más rápidos, más activo. Creo que es un mundo que no va a ser igual para todos. Aquellos países, aquellas organizaciones que logren adaptarse más rápidamente a estos cambios van a ser ganadores y también va a haber perdedores, que son los que se resisten, que son los que ven problemas y se inmovilizan a partir de ese problema. Por eso yo soy estructuralmente entusiasta, y eso que la tecnología trae una cantidad enorme de sorpresas positivas. Por ejemplo hay una: ahora hablar de los transgénicos es como hablar del medioevo, porque hace tres meses hay vida artificial. Una persona hizo un organismo que se reproduce por sí mismo y fue hecho en forma artificial. Y además esa persona logró poder transmitir vida por internet. Porque transforma ACTG que son las proteínas del ADN a ceros y unos, que es información digital. Vos vas a poder diseñar una planta como diseñás un auto, como diseñar un objeto. Es algo nuevo y probablemente tenga sus impactos de acá a 10 o 20 años. Se van a poder hacer plantas que curen, plantas que limpien. Una bacteria en el riachuelo lo va a limpiar en dos meses.
KA: me sorprendiste con este dato. Es maravilloso el mundo de las posibilidades, que ojalá así sea, sé que hay un hongo que se come los rayos gamma y se descubrió que puede limpiar la radioactividad, por ejemplo los vertidos de Fukushima. Pero lo que más me preocupa en este momento es si vamos a llegar a tiempo. Porque estamos con coordenadas, variables de mucha urgencia en este momento en el mundo, como por ejemplo la acidificación de los mares que es letal para la vida en el planeta, y esto está sucediendo a mansalva porque seguimos tirando cosas al mar, y el dióxido de carbono sigue calentando el planeta, y todo lo que está sucediendo sigue sucediendo, y no hay nadie que tome la decisión de cambiar el rumbo drásticamente como parece hacer falta. Yo también pienso que la innovación, la imaginación, la tecnología tal vez nos salven, pero por el momento creo que forma parte de un mito, no forma parte de la realidad. Forma parte como de una religión que queremos creer para sentirnos más tranquilos de que todo está bajo control. Encuentro que hay una situación bastante esquizofrénica entre algunas personas o un sector de la población mundial que está muy consciente de todos los peligros gravísimos que está enfrentando el planeta en su subsistencia en este momento y la enorme masa crítica y las corporaciones, las empresas y el mundo de los negocios, y esta concepción del dinero, que el dinero termina teniendo un factor corrosivo para cualquier planteo ético, porque ha perdido la relación con el valor de intercambio, decir yo te doy tal cosa y vos me das tal cosa entonces hacemos un pagaré que es la base en sí misma del dinero, el dinero como viene ahora que es una especie de cifra abstracta que ya nadie entiende más nada de lo que se está hablando, de los 1.000, 1.500 billones de dólares que no sé ni siquiera qué es, entonces la gente está como una especie de codicia por el poder en sí, y hay una pugna en algún estrato superior en donde todo parece decidirse en pos de esa acumulación. Entonces no hay una conciencia que acompañe la urgencia que tiene el planeta en este momento de tomar recaudos concretos con respecto a todo esto que está pasando.
GG: De eso que dijiste tengo dos o tres comentarios. Primer punto comparto con vos la sensación de urgencia, yo creo que el que se adapte más rápido y entienda más rápidamente lo que pasa va a tener más éxito que el que no lo haga, o sea que esa sensación de urgencia para mí está. Y la otra cuestión que vos hablás de todos los problemas de los empresarios, los políticos y demás, yo creo que la sociedad, y como también dijiste que vos creés en lo colectivo, tiene que armar estructuras de estos tiempos para justamente facilitar esos procesos colectivos que de alguna manera pongan límites, controles, auditen, y demás, esos son los Estados, organizaciones de la sociedad civil y generar una dinámica de funcionamiento adecuada a estos tiempos y a los problemas que vienen que son diferentes a los problemas que teníamos. Eso también me preocupa. Yo creo que por más que sea muy optimista el tema tecnológico si no estamos bien organizados la tecnología puede causar daño. Entonces tener un Estado de este tiempo, tener empresas de este tiempo, tener sociedad civil de este tiempo es clave para que este proceso sea todo lo bueno que debería ser. La otra cuestión, decís vos religiosa y poco tangible de los beneficios, yo no estoy de acuerdo con eso. En el mundo hay menos pobres, hay más gente que come, basta ir a la India, a China, a África misma, acabo de estar en África, subsisten y persisten problemas enormes, pero el balance ha sido netamente positivo. Hay más trabajo generado, ahora trabajan también las mujeres, hace 30 o 40 años las mujeres no trabajaban, se incorporó una masa de trabajo y fue absorbida por el sistema obviamente en forma desigual, la desocupación en los países no es toda igual, pero bueno. Quiero decirte que yo creo que hay muchas cosas tangibles positivas que han ocurrido, hay muchos debe y hay muchos problemas generados, pero también tenemos que reconocer que se han hecho cosas positivas, porque si decimos que no se hizo nada positivo y que todo es una cosa ideológica, tampoco podemos aprender; porque uno aprende de lo que hizo mal pero también aprende de lo que hizo bien.

 

 
KA: No, yo digo que el mito de la tecnología, que la tecnología va a resolver los problemas del mundo, en ese sentido, que nadie se hace responsable concretamente de los problemas que hay porque piensan que algún dios tecnológico los va a resolver. Y uno de los problemas fundamentales que tienen que ver con tu trabajo y con lo que vos te dedicás que es el tema de cultivos, que en este momento hay grandes discusiones al respecto de los transgénicos, los agroquímicos, tenemos varios ejemplos en Argentina de gente fumigada, de cáncer, los autismos, de tantas cosas que van sucediendo, junto, paralelo, que todavía no está demostrado, que no se sabe, que no hay ningún estudio científico concreto y real que diga esto es por este motivo, pero tampoco hay ningún estudio científico que diga que no es por este motivo, no hay ni para un lado ni para el otro nada fehaciente que nos deje tranquilos.
GG: Peor que eso, hay estudios de una parte que dicen que es y hay estudios de otra parte que dicen que no es, no es que nadie dijo nada, todos dicen algo.
KA: Claro, regidos por los intereses que tiene cada uno, entonces no hay todavía nada definitivo.
GG: Porque no hay un Estado, en realidad todas estas discusiones no pueden ser discusiones entre dos individuos, entre dos ideas, dos personas o grupos o colectivos, dos colectivos que tengan buenas iniciativas, buenos intereses o qué sé yo, ahí tiene que haber un Estado que diga si es o no es, si el problema es el glifosato y hay que prohibirlo el Estado lo tiene que prohibir, si el problema son los transgénicos y hay que prohibirlo el Estado los tiene que prohibir, el Estado es lo que representa al colectivo y si eso no funciona en el Estado cambiemos la calidad del Estado, armemos instituciones para eso, porque si el debate es en la calle y a los gritos de los supuestos o de esto, y es una guerra y no se resuelve el problema, porque uno se preocupa, si el glifosato es el problema entonces que lo prohíban, haremos agricultura sin glifosato o no haremos agricultura.
KA: Hay formas de hacer agricultura orgánica como por ejemplo está haciendo Tompkins en Laguna Blanca, él está haciendo toda una cuestión experimental con muchas hectáreas en donde está produciendo cultivos sin ningún tipo de herbicida.
GG: Perfecto, si hay que hacerlo de esa manera hay que hacerlo.
KA: Vamos a encontrar la manera de hacer esto responsablemente.
GG: Orgánico no es necesariamente sinónimo de responsabilidad, las últimas muertes que hubo por alimentos fueron por consumo de cultivos orgánicos. Los brotes de soja de Alemania de cultivos orgánicos contaminados con escherichia coli. El problema de lo orgánico o lo transgénico no hace referencia a la calidad del producto sino al proceso. En este caso los flacos comieron mierda, con brotes de soja porque era orgánica, tampoco tiene que ver que lo orgánico produzca eso, lo hicieron mal, es una mala práctica, con lo cual no es que una cosa sea sinónimo de bueno y otra cosa sea sinónimo de malo.
KA: No, cualquier práctica puede estar bien hecha o mal hecha.
GG: Exactamente. También las aplicaciones aéreas. Todos los productos agroquímicos que se usan han sido aprobados por los mecanismos institucionales que determinan que se aprueben o no se aprueben.
KA: Sí, ahí hay intereses de por medio.
GG: Sí, de todo tipo, pero si ponemos en duda todo, todo está en duda, tiene que haber alguien que diga exactamente si está bien o está mal, y ese alguien hoy es el Estado, eliminemos el Estado y dediquémonos a vivir en anarquía, yo soy profundamente anarquista, me siento feliz en la anarquía.
KA: Hay una cosa que yo veo alrededor de toda la gente con la que hablo, la comida empieza a ser algo muy muy importante para todo el mundo, la gente habla de la comida, todo el mundo habla de la comida, como esto, no como esto, no yo esto no lo como porque no sé qué le pusieron, no hay un etiquetado en los productos, vos no sabés.
GG: Está bueno, eso quiere decir que la gente tiene capacidad de elegir, y la gente tiene capacidad de elegir porque hay oferta. Todo el mundo se queja del gusto de los tomates, yo también, y le echan la culpa a los fertilizantes y demás. El gusto de los tomates es porque se cosechan verdes, y se cosechan verdes para que la logística te llegue tomate todo el año en cualquier lugar. Eso es así, puede ser más fertilizante o menos fertilizante, pero lo que es concreto es que no lo dejás madurar, ni a la fruta ni a la hortaliza, ese es el problema, ¿y por qué? Porque la gente quiere comer tomates todo el año, no los tres meses donde se cosecha tomate.
KA: Es el problema del confort, creo que el confort, en un sentido, pensado más profundamente, planetariamente, nos ha llevado hasta donde estamos, hasta este punto del abismo. Entonces uno tiene que decir, bueno, a ver, qué voy a elegir, el confort o bueno no hay tomate en esta época del año, como berenjena o como no sé qué. No voy a comprar algo que me lo traen de no sé dónde y gastan un montón de plata.
GG: O que haya las dos cosas, el que quiera comer tomate con gusto lo comerá y habrá un mercado del tomate con gusto. Porque también lo que tenemos que hacer es que la gente sea libre de elegir, me vas a contestar, no somos todos libres, es cierto, estamos contaminados por la propaganda, es todo discutible.
KA: Elegimos de acuerdo a la información que tenemos. Hoy por hoy por ejemplo, yo no quiero ser un conejillo de indias de toda esta manipulación genética de los alimentos en donde realmente no tengo constatado que eso a mí no me provoque cáncer por ejemplo.
GG: Pero ya pasó por los conejillos de indias, porque en las pruebas que se hacen en los institutos se han probado con los conejillos de indias.
KA: No son buenos los resultados. Dos años hace que Séralini hizo la prueba de dos años y salieron todos con tumores, no solamente los que estuvieron expuestos al glifosato y a los herbicidas sino además los que comían los alimentos transgénicos.
GG: Está bien, y es un punto de vista que ha sido rebatido por los mismos científicos, yo no quiero entrar porque no soy científico y no soy parte de esa discusión, pero recuerdo que cuando acá hubo una prueba famosa de Carrasco y demás el mismo CONICET salió, los mismos pares salieron a decir que estaba mal hecho el trabajo, no lo digo yo y a lo mejor lo hizo con buena fe e hizo un buen trabajo, digo los mismos pares de él dijeron, y eran pares ideológicamente diversos. Ahora, yo como productor, como empresario, como ciudadano, yo no tengo una posición tomada, ojalá que no haya que usar agroquímicos porque yo los tengo que pagar, o sea, a vos te preocupa el medio ambiente, a mí no solamente el medio ambiente, el bolsillo, tengo que pagarlo, si pudiéramos hacer agricultura sin agroquímicos sería fantástico.
KA: Y bueno pero si ahora hay, justamente Tompkins y un montón de otra gente también, por qué no empezar a producir.
GG: Porque la productividad es menor, si la productividad es menor los costos son mayores y porque la gente no quiere pagar costos mayores por alimentos, ojalá que sí, ojalá que la gente quiera pagar más por los alimentos orgánicos.
KA: Y pero hay que pagar por los alimentos orgánicos porque por lo menos no te van a enfermar, después tener que pagar en remedios.
GG: Eso te deja dos mil millones de personas afuera del consumo. La hipocresía del flaco que dice yo puedo pagar un alimento orgánico y el tipo que no puede pagar ni siquiera un bife o medio kilo de lentejas, esos son los dilemas de las cuestiones, en la medida que aumenta la productividad y aumenta la oferta baja el precio de los alimentos, si baja el precio de los alimentos hay más gente que se incorpora a comer o come más, tiene oportunidad de comer más. Hay que luchar por eso. Si toda la agricultura hubiese sido orgánica es probable que la producción hubiese sido bastante menor, es lógico eso, y los precios de los alimentos hubiesen sido mayores.
KA: Eso no lo sabemos, porque no desarrollamos, no desarrollamos como desarrollamos la otra tecnología.
GG: No se ha masificado pero se ha desarrollado, la agricultura orgánica tiene sus procesos, su tecnología orgánica, eso se ha desarrollado, hay universidades que estudian, lo que no se ha difundido y no se ha extendido, no se ha extendido porque la gente no lo paga.
KA: Justamente por eso no baja el precio, porque no se extendió. Si todo el mundo empezara a trabajar sobre agricultura orgánica y se empezaran a implementar otros sistemas y hubiera más agricultura familiar, y se empezaran a propiciar cosas que en el futuro no van a dejar la huella contaminante.
GG: Bueno, pero acá hay varias cosas, vos me decís agricultura familiar, de la agricultura familiar estoy a favor, me parece que la gente que quiere vivir en el campo hay que darles las facilidades para que vivan en el campo, pero también hay que darles la libertad que si no quieren vivir en el campo, porque hay mucha agricultura familiar porque los flacos no pueden decidir hacer otra cosa que quedarse en el campo, te lo digo yo que soy nieto de gente que vivió en el campo. La mayoría de la gente que habla de agricultura familiar nunca fue al campo ni vivió dos días en el campo, entonces no jodamos porque hay toda una cosa idealista que me parece fantástico, yo estoy a favor de la agricultura familiar. La agricultura familiar no necesariamente es la conservacionista, no es sinónimo de conservación. Los ejemplos hoy que hay, muchos efectos degradativos por falta de tecnología, son dos planos absolutamente diferentes. Uno es la forma de organización, familiar o comercial, y otro es si hacés conservación de suelos y de los recursos o no, no necesariamente una cosa se toca. En general la gente de la agricultura familiar está más complicada, tiene menos opciones tecnológicas y tienen menos oportunidades y condiciones para hacer sistemas sustentables desde lo ambiental, pero ese es otro tema de debate.
Pregunta del público: Quería decir algo, yo soy especialista en nutrición, soy médica, escuchaba dos posturas muy interesantes que es lo que escucho siempre. En el mundo hoy de 7.200 millones que somos, tenemos 2.000 millones de personas con hambre oculta, que somos nosotros y no lo sabemos, a él le falta zinc, a él le falta selenio, a mí me falta vitamina D seguro, y a él seguramente le falta alguna otra cosa más, no lo sabemos, se llama hambre oculta, y tenemos 1.400 millones de gordos y sobrepeso, de verdad la problemática de la desnutrición. Como especialista en nutrición me encuentro en el medio, porque recibo lo que demonizan con lo que se llama hoy quimiofobia, todo lo agregado es peligroso, a veces hay que agregar cosas porque si no no hay posibilidad de nada, entonces le tienen miedo a cualquier ingrediente que figure, ni hablar como dice Katja de cosas que en Argentina no están reguladas, tenemos muy buena ley de agroquímicos pero no está bien aplicada. Pero por otro lado tenemos esta gente que no come nada, que demoniza los alimentos, demonizar alimentos es preocupante, porque yo a mis pacientes les tengo que dar comida. Por el otro lado tenemos los ultra tecnológicos, que lógicamente, por lo que sea, por la tecnología, por motivos económicos, por lobby, y por ese gap, esa ausencia absoluta, ese silencio absoluto, cómplice, de gobiernos o instituciones que tienen poder y no están regulando lo que tienen que regular. En ese sentido les estamos dando letra a los demonizadores de alimentos que se oponen por ejemplo a la acuicultura, y yo creo que los mares no tienen pescados para todos, tenemos que cultivarlos, pero cultivémoslos bien para que lo que coman sea lo mismo o sea lo más parecido que los que comen los pescaditos sueltos, este es el dilema ético que tenemos. Hay 3% de veganos y vegetarianos en Argentina que es muchísimo, es como Canadá o Alemania, y se van a oponer a un transgénico, sepan o no sepan lo que es, y por otro lado hay una lentitud de todos los que sí están produciendo con tecnología están atrasados, se quedaron quietos, si no se apuran vamos a tener un enorme conflicto.
GG: Estoy de acuerdo en un montón de cosas, nosotros armamos un colectivo que se llama “Nutrición 10, Hambre 0”. Y fue impulsado por muchos de nosotros que estamos preocupados por ese tema, lo mismo el tema de hábitos de consumo, hoy vos podés arreglar muchas cosas racionalizando los hábitos de consumo en determinadas regiones del planeta, un norteamericano consume 4 veces más que un africano en términos energéticos y dos veces más que un europeo, estoy de acuerdo totalmente, yo soy diabético por ejemplo. Me parece que ese es un punto relevante, el otro punto es que vos estructurás las cosas como de dos concepciones muy bien estructuradas, yo creo que hay varias concepciones, no es una u otra, porque es como que estás haciendo una cosa muy determinista, hay varios conflictos, hay varias tensiones, que trabajan en forma paralela y no necesariamente estructuradas de la misma manera.
Público: A mí me parece importantísima esta conversación, esta conversación hay que seguir profundizándola porque hay que escucharse mutuamente para ir encontrándole el punto a la cuestión, el tono, qué se hace, si el alimento es una mercancía que atiende deseos dejo todo librado, que el mercado resuelva, si el alimento es un bien social que hace a la vida, a la salud y a un montón de otras cuestiones la intervención es importante, ahora cómo se interviene es bastante complejo, no solamente en términos de nutrición sino en otros planos también, pero esta conversación me parece sustantiva.
KA: La conversación es lo que nos hace comprender mejor, porque yo no sé todo, y puedo tener ideas preconcebidas que siempre trato de trabajar mucho sobre lo preconcebido porque me parece que eso es un límite en el pensamiento y lo más interesante de todo es conocer lo que uno no sabe, por eso me gusta abrirme al pensamiento de todos los aspectos de la realidad y de lo que sucede, para que uno pueda hablar de lo que piensa porque de esa manera uno puede comprender y conocer más, sigo sin embargo muy preocupada por el futuro en el sentido de que tenemos responsabilidades urgentes a las cuales responder, y que no podemos ser inconscientes en las decisiones que tomamos, no sé si podemos delegar del todo en el Estado esas decisiones, creo que sí tenemos que revisar nosotros que somos los que lo hacemos cada uno tiene que revisar cada uno las decisiones que toma para ver qué impacto tienen en el futuro.
GG: Lo mismo opinan los que evaden impuestos, que vos, porque vos decís no podemos dejar al Estado toda la responsabilidad, los que evaden impuestos piensan lo mismo, no le voy a dar todo el dinero al Estado, me voy a guardar una parte yo para asignar la guita como mejor me parece. Me parece que es peligroso tu pensamiento sobre la cuestión del Estado, yo coincido que el Estado es una calamidad, un desastre y soy anarquista, pero habiéndonos puesto de acuerdo en que tiene que haber Estado, pongámonos a construir un Estado de calidad. Porque nos va a ir peor, entonces el Estado es el que tiene que ver estas cuestiones vinculadas con la nutrición, los reglamentos, yo creo que los alimentos tienen que tener controles, reglamentaciones, intervenciones, lo que pasa que las intervenciones tienen que ser inteligentes, y el Estado mucha veces no es inteligente porque no se abre, porque está solo, no consulta con quien tiene que consultar, tengo un amigo que dice es preferible aprender a tener razón, yo creo que tenemos que construir una sociedad que quiera aprender y no tener razón, nos la pasamos leyendo los diarios, escuchando los discursos en televisión de gente que quiere tener razón, me parece que el clic es si empezamos a escucharnos más y empezamos a entendernos más yo creo que nos va a ir mejor.
* índice de Gini
El índice de Gini mide el grado de la distribución de la renta (o del consumo) entre los individuos de un país. El índice de Gini mide, por tanto, la igualdad o la desigualdad o lo que es lo mismo el grado de concentración de la renta en un país. Su valor puede estar entre cero y uno. Cuanto más próximo a uno sea el índice Gini, mayor será la concentración de la renta; cuanto más próximo a cero, más equitativa es la distribución de la renta en ese país. El valor 0 representa la igualdad perfecta (todos los individuos del país tienen la misma renta) y el 1, la desigualdad total (un sólo individuo posee toda la renta). En el gráfico situamos en el eje de la x el Índice de Gini y en el eje de las Y la renta per cápita. Cada punto de la nube es la combinación que tiene cada país entre renta per cápita y desigualdad. –