Revista Sinapsis – Interés General

Qué uso le damos a la tierra y cómo modificamos la naturaleza. Intelectuales y artistas conversan con los que manejan los recursos, promueven políticas y diseñan los alimentos que comemos.

Guillermo Martini + Patricio Eleisegui

Martini + Eleisegui
Guillermo Martini
Guillermo Martini

 

Guillermo Martini: Argentina siempre fue un país, salvo en pequeños períodos de la historia, netamente productor de materias primas con origen en el agro para la exportación en su totalidad. Materia prima le digo a los commodities como trigo, soja, maíz, sorgo, carnes, etc. El famoso concepto de Argentina granero del mundo es un concepto que remite a un modelo agroexportador con todo un sistema de economías regionales productoras de alimentos, o de insumos, casi exclusivamente destinados al abastecimiento interno del país, que se desarrollaba con muy poco perfil de agregado de valor para transformar lo que se producía en alimentos, y con políticas de Estado netamente orientadas al desarrollo del modelo agroexportador y a la subsistencia de esto como elemento que garantizara la alimentación interna. Con un desarrollo importante de estas economías regionales que exigían de una transformación rápida, provocó en determinados sectores concretos mejores niveles de organización de lo que podríamos llamar la agricultura de pequeña y mediana escala, la agricultura familiar o la agricultura en base de productores nacionales vinculados al consumo interno. Y en los productos que eran perecederos, si hablamos de leche, se desarrolló un fuerte sistema asociativo de esos pequeños y medianos productores o colonos que se asentaron en la zona de Rafaela, Sunchales, Arroyito, todo el cordón básico, con algunos cordones en Buenos Aires, que trabajan con leche. La leche se pudre en unos pocos días, si no se transforma se deteriora, por lo que surgió un potente sistema cooperativo de industria láctea vinculado a la transformación de esto. La caña de azúcar lo mismo, porque no se puede comer, hay que transformarla, no se puede masticar caña. La vitivinicultura tiene las mismas características, si a la uva que se cosecha no se la transforma en vino, en alcoholes o en mosto, se pudre y también llegó de la mano de esto un poderoso desarrollo de un sistema asociativo de pequeños y medianos productores, las cooperativas. Basta pensar que en la zona de Mendoza y San Juan existen 50 cooperativas, 25 de ellas asociadas en Coviar, y el resto sueltas. En cambio los sectores vinculados a cuestiones no perecederas fueron los que terminaron desarrollándose más individualmente y los productores terminaron luchando contra un sistema que, producto del desarrollo del sistema económico y de los procesos de concentración que se dieron a nivel mundial y local con el ingreso de capitales financieros ligados a paquetes tecnológicos, hacía muchísimo más eficiente la producción desde el punto de vista productivo y muchísimo más ineficiente desde el punto de vista social y ambiental. Se avanzó hacia modelos productivos de monocultivo con alto capital con insumos de alto valor, alta potencialidad de alquiler de campos, y alta utilización de agroquímicos, que provocaron desplazamiento de toda La Pampa húmeda; hay una reconfiguración de lo que es la estructura productiva de La Pampa húmeda.

Hoy La Pampa húmeda es una estructura productiva en donde menos de 4 mil empresas son responsables de casi el 60% de la producción, el resto está producido por hasta 70 mil productores, el resto lo manejan los otros sesenta y pico mil productores, que normalmente lo que hacen es o arriendan o se convierten en rentistas o son productores que sobreviven en este marco. El proceso que se instaura a partir del 2003 cambia la matriz de pensamiento respecto al modelo deseable para el desarrollo de lo que es la agricultura y la ganadería en la República Argentina, de la mano del consumo interno, producto de las innumerables inyecciones de dinero vinculadas a la reactivación del mercado interno. Disminución de la desocupación al 7%, jubilación de 3 millones de personas que no estaban jubiladas y sin aportes, Asignación Universal por Hijo, implican un incremento en la capacidad de consumo de la población que ligado a la restricción de ingreso de productos elaborados vía limitaciones a la importación, provocan un desarrollo importante en muchos sectores vinculados al consumo interno. Se pasaron de producir 270 millones de cabezas de pollo a casi 800 millones de cabezas de pollo, la carne de cerdo se pasó de ser 2 millones de toneladas a 4 millones de toneladas, las exportaciones del complejo vitivinícola pasaron de 300 millones de dólares a 1.200 millones de dólares. Básicamente lo que se intenta, nosotros coincidimos y es lo que proponemos como concepto primario, es lograr que hasta el último gramo de algo que se produzca como producción primaria sea transformado en Argentina, sea transformado en origen, en un concepto de desarrollo agroindustrial. Porque el mundo tal como está planteado, viene también cambiando las características de la demanda y hoy requiere alimentos, y la oportunidad de nosotros de proveer alimentos teniendo diversidad de climas, diversidad de suelos, un sector productor muy emprendedor con mucha dinámica de adquisición de tecnología nos pone en una situación inmejorable desde el punto de vista de transformar lo que se produce para exportar mano de obra y no exportar productos primarios e importar mano de obra, si uno exporta materia prima que está sujeto a variaciones permanentes en los precios internacionales, si eso lo transformamos en producto elaborado, tenemos una ventaja comparativa. Hoy los tamberos, los polleros, los chancheros, están felices de la vida con el maíz a 125 dólares o la soja a 365 dólares porque se le ha desplomado el precio de la materia prima, y hoy cualquiera que me diga que la actividad tambera es deficitaria la verdad que está errándole de acá a la China. Lo que quiero marcar es la ventaja de transformar en función de aprovechar y de estabilizar la actividad económica al interior del sistema agroalimentario argentino en función de transformar lo que tenemos, porque si no vivimos a los bandazos. Realmente tuvimos diez años de un precio de soja a 500, 600, 450. Yo cuando fui gerente de cooperativa o asesor técnico la soja se mantuvo, salvo un año en el año ’94, en 250 dólares la tonelada, y llegó hasta 170 dólares la tonelada, eso sumado al tipo de cambio retenido se fundían los productores de La Pampa húmeda. Entonces cuál es el concepto, industrialización de la ruralidad, generación de mano de obra local, no contradicción entre la industria y el agro, y sobre todo no quedarnos en paradigmas propios de fines del siglo XIX o XX. Hoy estamos discutiendo en la República Argentina acerca del tema de las retenciones, eso es otro tema importante a tener en cuenta pero es parte de un modelo que se implementa, con la soja a 600 dólares si no tuviera el 35% de retenciones no habría actividad rural en la República Argentina que soportara eso, podemos discutir del trigo, podemos discutir del maíz, pero también podemos discutir que cualquiera que agarra trigo, lo compra en el mercado interno, lo muele y lo vende como harina, como producto, no paga retenciones, sí paga si se exporta como producto primario, y entonces induce a que los productos se industrialicen ahí porque a lo sumo en vez de pagar el 24% pagan el 10,5 o el 12. Y por otro lado, las economías regionales, y las producciones de las economías regionales solamente tienen el 10% de retenciones de los cuales el 5% se devuelve vía el fondo de economías regionales que maneja el Ministerio de Agricultura destinado a la reconversión productiva. No digo que sea una maravilla, estoy hablando de modelos. Nosotros somos firmemente impulsores de este modelo nacional de desarrollo autónomo con control del comercio exterior de granos, con control del Estado, con participación de una empresa nacional en el comercio de granos, no intervenir el comercio de granos, sino en el comercio de granos, porque a nadie se le escapa que en el sector rural hay un 60% de la producción en 4 mil empresas, que 7 empresas son las responsables de la exportación del 80% de la producción primaria y son las que ingresan los dólares, que tres empresas tienen el 87% de la producción de leche entre ellas Sancor y La Serenísima, dos empresas producen el 80% del pan industrial, una empresa produce el 78% del azúcar en Argentina, una sola empresa tiene todos los envases pet, una empresa produce toda la hojalata, dos empresas producen toda la cerveza, y podemos seguir así. Si eso asignamos los niveles de concentración que existen en la producción, en la comercialización externa, en la transformación y en la comercialización hacia el público, provocan muy fácilmente el acuerdo de los sectores concentrados en función de maximizar la renta depreciando lo que se le paga el pequeño productor, si no, no hay explicación que un litro de vino bonarda le paguen al productor 1,70 y esté a 35 pesos en la góndola o que un kilo de tomates lo estén pagando 80 centavos y nosotros lo estemos pagando 15 pesos. El Estado necesita intervenir en la economía analizando e interviniendo en función de romper estos acuerdos que son muy fácilmente logrables cuando tenemos una estructura tan cartelizada. Pero para eso hay que desarrollar la independencia tecnológica, la independencia financiera, la independencia en el poder de decisión del Estado. Hoy no podríamos tener una oferta de agroquímicos determinada para la producción, se importa, los fertilizantes se importa el grueso, la tecnología la estamos reemplazando, todo lo que es la tecnología de base genética son empresas nacionales, el grueso ya son empresas nacionales. Tenemos gas a morirnos, digo gas, productos de la destilación, se podrían fabricar fertilizantes, se podrían fabricar ureas, se ha avanzado en la fabricación de urea, tenemos déficit energético, hay intentos importantes de avanzar en el tema de la producción de bioenergía a través del maíz, de la caña de azúcar, ahí está todo el otro debate de la competencia entre la alimentación y la producción de energía, también yo metería al debate que hoy el 70% del maíz de la República Argentina se exporta como grano, cuando Brasil exporta el 28% y Estados Unidos exporta el 22% como grano y todo lo demás lo transforma al interior.

Pero ese es el esquema, existen dos modelos, el agroexportador con baja industrialización, con apertura de la economía, que entre lo que sea porque hay gente más eficiente afuera que lo hace y por lo tanto más barato, con costos importantes a nivel social, económico, de desarrollo nacional, de ocupación del territorio, de introducción de modelos de producción muy intensiva en manos de pocos sectores muy concentrados. Y otro modelo más democrático, basado en la democratización de la producción, la democratización de la oferta, la transformación en origen. El sistema financiero con incidencia a nivel local, somos partidarios del reflotamiento de lo que fueron las viejas cajas de crédito cooperativas, que por la reforma de la ley de entidades financieras del ’76 desaparecieron, y la plata de Rafaela se va a Buenos Aires, antes la caja de crédito no la podías mandar a más de 50 km a la redonda y por lo tanto reinvertirla. Existen dos modelos. Nosotros somos fervientes defensores del segundo modelo, modelo de la independencia tecnológica, financiera, para poner todo lo que es la producción al servicio o en función de los intereses del conjunto de la sociedad. Está el otro debate, en el marco del capitalismo, donde dicen yo soy el dueño de la tierra y a mí no me toquen porque yo produzco, hago lo que quiero y lo vendo, ahí está la famosa discusión de la renta diferencial, de que si nosotros hiciéramos eso, no tuviéramos retenciones, automáticamente el tipo de cambio se iría para arriba porque la rentabilidad de estos sectores no tiene nada que ver con una industria que fue sistemáticamente bombardeada y bastardeada a lo largo de las políticas de Estado, a diferencia de Estados Unidos o Europa donde la industria financia el agro porque no tienen tierra y tienen que hacer uva en la piedra.

La política agropecuaria no es el precio de lo que vale la soja, de lo que vale el trigo, de lo que vale el maíz, y la discusión hoy de la política agropecuaria no la podemos hacer en los parámetros que hacíamos a principios del 1900, principios del siglo XX, hoy es muy fácil escuchar producimos menos trigo y menos vacas que en el 1900, yo agregaría un ingrediente a eso, producimos 2 millones menos de cabezas de vacas en 10 millones menos de hectáreas de La Pampa húmeda que pasaron a monocultivo o a cultivo prioritario, y por qué estamos discutiendo de trigo, mientras haya trigo para moler y para comer y la gente pueda comer fideos, pueda comer el pan. Este año se van a producir 2 millones de toneladas menos de trigo que en la media histórica, pero el maíz pasó de 21 millones de toneladas en el 2011 a 34 millones de toneladas en el 2014 y la soja pasó de 40,5 millones de toneladas en el 2011 a 54 millones de toneladas en el 2014. Estamos discutiendo 2 millones de trigo contra 24 millones de otra cosa, estamos discutiendo dos millones menos de cabezas de vaca contra 700 millones de cabezas de pollo, estamos discutiendo menos carne de vaca contra carne de cerdo, que entre otras cosas, producir un kilo de carne de vaca cuesta 7 kilos de alimento, producir un kilo de carne de cerdo cuesta 3 kilos de alimento, y producir un kilo de carne de pollo cuesta 2 kilos de alimento. Desde el punto de vista de eficiencia energética hasta es más rentable, tiene una ecuación económica y social mucho más positiva el producir cosas alternativas a lo que no es esa vieja historia de decir Argentina granero del mundo produzcamos vacas y produzcamos trigo.

 

Patricio Eleisegui
Patricio Eleisegui

 

Patricio Eleisegui: Justamente coincidíamos hoy hablando con el director del RENATEA porque me encontré con muchas irregularidades en lo que es la contratación, la mano de obra, con muchos casos de empleados golondrina sometidos prácticamente a trabajo esclavo, con trabajo infantil, pero bueno, un poco Guillermo me comentaba que es como un caso puntual, ¿no? ¿O no?

GM: No, lo de Concordia no es un caso puntual, es la característica que tiene la producción de arándanos como producción nueva en la República Argentina, nadie le daba artículos, es más, la AFIP no tiene ni siquiera determinado el índice de mano de obra presunta que utiliza en otros cultivos, cuando voy a un campo y digo cuántos trabajadores tenés registrados, cuatro, bueno pero el índice de ocupación de mano de obra presunta tiene que ser siete en la cosecha de papa y yo te cobro por los otros tres, en el arándano ni siquiera está determinado. Una producción que ha crecido mucho, que viene con crisis, este año hay una superproducción de muy buena calidad, con toda la exportación, con muy buen precio internacional, y en el marco de eso con una característica muy particular que tiene, una gran cantidad de demanda de mano de obra en períodos muy acotados de tiempo. Por ahí la cosecha dura 30 o 35 días, el grueso de la cosecha, y una producción de 120 hectáreas tiene picos de hasta 4 mil trabajadores en un día para cosechar todo eso.

PE: Claro, por eso trabajan las familias completas.

GM: Y por otro lado está muy bancado, es lo que hemos detectado a partir de trabajos y de encuestas, está muy bancado ese trabajo por trabajadores que no son históricamente trabajadores rurales. Voy a mencionar un caso, Metán, Blueberry, 120 hectáreas, todo Metán se va a cosechar arándanos, porque en 35 días juntan 12 mil pesos o 13 mil pesos cosechando, hay otra estructura mucho más potente que está vinculada al trabajo rural. Pero en el caso de arándanos es un caso extremadamente complejo porque para bancar semejante cantidad de gente en poco período de tiempo los trabajadores están sometidos a condiciones que literalmente son inhumanas, viviendo 300 personas en un galpón, cómo hace un empresario para mantener una estructura, para garantizar 400 empleos en 30 días y mantener una estructura fija, pero es muy claro que las condiciones de cosecha de arándanos en Argentina son de las peores en muchos lugares y que las condiciones de registro de trabajadores, me resisto a hablar de blanco y negro en el trabajo porque es una connotación positiva o negativa según si vivimos en África o en Argentina, pero el trabajo no registrado en el arándano oscila en el 85%.

PE: Se lo preguntaba más que nada porque usted planteaba esta cuestión… Primero está bueno el proyecto, hablar sobre la ciencia y la tecnología, las economías regionales, muy interesante que usted tiene en el ADN esta cuestión del cooperativismo, que me parece muy valioso en este momento, pero al mismo tiempo tenemos estas cuestiones, por ejemplo en lo que es el trabajo en las economías en algunas producciones chicas, yo cité el arándano, pero podría decir la fruta en muchos de los casos en general, el tabaco, la yerba, ahí parece que todavía estamos medio como en el siglo XIX en algunas economías.

GM: Yo te diría que hay dos mundos partidos y esto es por producción, te lo digo con conocimiento de causa, todas aquellas producciones que están vinculadas a procesos agroindustriales son producciones que normalmente tienen sindicatos fuertes vinculados al proceso agroindustrial y empresas muy miradas y bastante concentradas por la ubicación de la empresa y por lo tanto fácilmente medible con que uno se ponga al lado de la balanza y vea cuánto entra. Esos son los que tienen mejores índices de registración, que en ningún caso supera el 60%, como mínimo hay un 40% de trabajo no registrado, en vitivinicultura, de fruta en el sur, de cítricos en Concordia, de tabaco en donde hay herramientas de políticas de Estado como los convenios de corresponsabilidad gremial donde te diría que no hay trabajo no registrado, porque la patronal vía una tarifa sustitutiva paga al fin del ciclo lo que debería haber pagado por mes por registrar a todos los trabajadores en base a un índice presunto de trabajo. Sí muy mal porque es una actividad que es totalmente informal desde que nace hasta que comemos la lechuga en el asado, que es la actividad hortícola, muy mezclada con cuestiones vinculadas a trabajos de tipo familiar, vinculado a la comunidad boliviana, que ha tenido un muy fuerte desarrollo en el marco, muy mal en cebolla, en ajo, en papa, en yerba mate, es producción muy dispersa, de muy difícil acceso. Pero bueno, es variable, y viene mejorando muchísimo en base al conocimiento que los trabajadores tienen de sus derechos, el trabajador rural en Argentina siempre fue considerado un trabajador de segunda, y fue naturalizado el hecho por todos nosotros, yo debo decir que cuando era Subsecretario de Agricultura Familiar jamás pensaba en los trabajadores, pensaba en los pequeños productores, y hoy que estoy del lado de los trabajadores rurales la mitad de los trabajadores son productores pequeños, y las tres cuartas partes de los hijos de los productores son trabajadores rurales. Pero creo que se viene ganando en conciencia sobre todo en base a dos leyes que se han aprobado en Argentina, una la ley que pena el trabajo infantil, está taxativamente prohibido el trabajo infantil para menores de 16 años, nosotros como fiscalizadores en el marco del RENATEA tenemos poder de policía, podemos entrar al lugar de producción, y si encontramos menores de 16 años nos convertimos en denunciantes en el mismo momento en el juzgado de la situación. Está penado con penas de 4 a 8 años el trabajo infantil, está permitido el trabajo adolescente con características particulares, siempre que estudie, que presente el certificado, que trabaje menos de 6 horas, etc., y lo otro que está penado por la ley es la trata de personas, y lamentablemente la trata de personas se configura cuando hay captación, traslado y sometimiento a la persona a condiciones que no quiere, a condiciones indignas, a condiciones de trabajo, puede ser por extorsión, porque no te doy plata para que te vayas, porque te debo plata entonces vos no te vas porque tenés miedo, porque no sabés dónde estás, porque te trasladé, esas condiciones se solapan con el trabajo migrante. Yo voy a la plaza de Salta, te ofrezco que te voy a pagar en la cosecha de arándanos un mínimo de 700 pesos por día, te capto. Te traslado, te descuento el viaje al final de la cosecha, y te meto en una finca en el medio de Entre Ríos que vos no sabés dónde estás, no tenés plata, no tenés nada, y después el patrón te dice mirá en vez de 700 en realidad vas a poder cosechar 10 cajas y vas a cobrar 70 por día y encima te cobro la comida. Entonces está sometido el trabajador a una situación de dos o tres meses hasta que termina la cosecha endeudándose para comer y que me debés el pasaje, te comiste la comida, y ahora andate, y a lo mejor los 12 mil se convierten en un caso de trata. O las historias de vida que tenemos del trabajador de Salta que era empleado en una lavadora de autos y que renunció al trabajo porque le habían prometido que iba a juntar 25 mil pesos en dos meses de trabajo y con eso se iba a comprar la hidrolavadora para ponerse su propio negocio.

Entonces eso se configura muy rápidamente, y hay índices de presunción de trata elaborados por el ministerio público, en donde los fiscales van y preguntan a un trabajador, dónde estás, no sé, tenés plata, no, tenés el DNI, no, tenés libreta, no, tenés teléfono para hablar a tu casa, no, dónde dormís, acá. Eso es trata, y hoy en Argentina se pena con 4 a 8 años de cárcel. En Mar del Plata hay 4 empresarios presos por trata de personas en el sector hortícola, y está el primer caso de empresario preso en Mendoza que se hizo cargo para reducción de pena, todos trabajadores tucumanos que fueron atendidos de todas las instancias de RENATEA.

PE: Es como la otra cara de todo esto que contamos, aumenta la productividad en estas cuestiones, de repente empezamos a vender, esto del arándano es un caso puntual pero se provee a Estados Unidos y Europa con muy buenos parámetros de calidad y demás, pero es por ahí la otra parte de la película que está en debate todavía. Ahora esto de plantear lo de la ciencia, avanzar un poco más de lo que ya se está haciendo, para discusión o no, las economías regionales y demás, eso si sigue este proyecto político.

GM: Claramente. Este proyecto político o un modelo de desarrollo de condiciones similares, no estoy diciendo que sea este, estoy diciendo algo que priorice el mercado interno, que priorice la investigación y el desarrollo, que fomente la educación técnica, que siga con un presupuesto educativo del 6 o el 7%.

PE: Usted comentaba un poco la cuestión del trabajo con los productores más pequeños y demás, sin embargo estos fueron los tiempos de los pooles de siembra, fueron los tiempos de la concentración en el campo.

GM: No, para nada, al contrario. En Argentina hubo un 66% de incremento de la producción de soja, los pooles de siembra están desapareciendo porque no les resulta rentable. El proceso de concentración es claramente un proceso mundial muy difícil de parar de cara al sistema financiero y a las relaciones internas, pero si yo te digo que en Argentina la soja como monocultivo creció un 66%, en Brasil un 67%, en Paraguay un 200% y en Uruguay el 280%, te estoy hablando de un parámetro que es relativamente diferente, pero creció mucho más el maíz, crecieron los pollos, el sorgo, creció la transformación de harina, la transformación de maíz.

PE: Ahí el campo parece que no es malo.

GM: El campo no es malo, en ningún caso es malo.

PE: Pero cuando se eleva la productividad es un mérito de la política del gobierno, ahora cuando hay un problema o un desacuerdo ahí el campo pasa a estar del otro lado. Porque la cantidad de cabezas de pollos no fue el Ministerio de Agricultura, fue el productor.

GM: No, fue el alimento subsidiado, las agregadurías comerciales de Argentina en China y Rusia, la concertación con las cámaras de producción avícola, las subvenciones originales al tema de energía y transporte, y entre otras cosas la muy fuerte actividad del empresariado del pollo que en el marco de condiciones favorables se desarrollan. Por qué no creció el pollo en la década del ’90, porque con las aperturas indiscriminadas de las importaciones, con un dólar atado a un peso que había sufrido un 100% de inflación costaba más barato el pollo neozelandés que producir un kilo de pollo en Argentina. Hoy no pasa eso y yo no creo que sea mérito de este gobierno, es mérito de un esquema que basa en los créditos del bicentenario a tasa subsidiada del 6%, a tasa fija en pesos a 6 años que están pagando, políticas de Estado que permitieron eso, y básicamente a que el poder de consumo de los habitantes de la Argentina se multiplicó, hoy estamos en 120 kilos de proteína, de carne, pasamos de 18 kilos de pollo a 42 kilos de pollo por habitante, pasamos de 4 kilos de cerdo a 12 kilos de cerdo por habitante. Es todo un debate, yo no digo que el sector sea malo, hacen su negocio, sí digo que los monopolios son malos, sí adjudico el rol al Estado, a un gobierno, de aplicar políticas que favorecen en un sentido o en otro sentido el desarrollo de uno u otro sector. En la década del ’90 y después de la dictadura militar hasta la época de la democracia hubo políticas de Estado vinculadas a la destrucción sistemática de la mano de obra local y de los productores locales.

PE: ¿Hay que salir de la soja?

GM: Hay que salir claramente de la soja porque si no diversificamos la producción estamos sometidos a los precios siniestros, cuando nosotros estamos produciendo soja que es altamente rentable, y cualquiera que viva en el interior verá que es rentable, más allá de las cuestiones, quedás absolutamente ligado a mercados mundiales que no controlás. Vos no controlás el mercado mundial. Por qué la soja bajó de 550 dólares a 350 dólares, y, porque bajó en Estados Unidos, bajó en los mercados mundiales porque dicen que hay 107 millones de toneladas de producción de soja en Estados Unidos cuando sin embargo yo te puedo decir que hay un sub stock de aceite de soja que es del 10% en Estados Unidos, y por qué bajó a 350 dólares la tonelada, y de golpe de raje de un día para el otro subió a 395, 45 dólares, hoy la soja lo que está convertida es alimentos en un activo financiero, que se compran y se venden los contratos y van a producir o pueden terminar produciendo el mismo efecto que las hipotecas basura que la misma casa estaba vendida 50 veces y cuando se cortó la rosca había una sola casa.

PE: Nos puede pasar lo mismo con Vaca Muerta, ¿no?

GM: Puede pasar lo mismo con Vaca Muerta, yo no creo que puedas definir una inversión estratégica de largo plazo porque el petróleo hoy valga menos de 70 dólares, pero puede producir en la medida que nosotros no tengamos integrada la producción de petróleo y gas vinculado a Vaca Muerta que es más cara, mucho más cara que el tradicional, puede pasar en todas aquellas cuestiones vinculadas a la producción de commodities.

PE: Por qué el tema ambiental siempre está ahí como, que se habla y no se habla, o sea, aparece y no en la agenda, la discusión sobre por ejemplo el tema de los fitosanitarios o los agroquímicos o agrotóxicos, también esta cuestión tecnológica, el tema de la genética, porque siempre está como por debajo, toda la maquinaria funciona, se siguen aprobando eventos, está esta cuestión del paquete tecnológico, la siembra directa.

GM: Yo estoy absolutamente de acuerdo que se aprueben eventos genéticos que estén probados. La transgenia, la soja, cualquier producto de soja, cualquier producto transgénico es acelerar vía la ingeniería genética un proceso evolutivo que se da por mutación a lo largo de toda la historia. Quién me podría cuestionar a mí que tengamos una vaca que produzca leche materna, que sea de dominio público, a través de transformación genética. Quién podría condenar a los cubanos que de una tilapia de 200 gramos produce una tilapia de 4 kilos por ingeniería genética. No es la técnica en sí sino en función de qué está aplicada la técnica, porque si esa técnica la desarrolla una empresa privada que la relaciona a un producto que es monopólico, y lo relaciona a un paquete financiero que es monopólico, produce desplazamiento del conjunto de los sectores productivos. ¿Vos te atreverías a decirme que el glifosato, el Roundup, es más tóxico que el Basagrán, que el Flex, que el Galeão? El paquete tecnológico de soja antes del glifosato implicaba que vos arabas, rastreabas, sembrabas, tirabas Treflan, volvías a arar, volvías a disquear, tirabas Basagrán, después tirabas Galeão, después tirabas Flex cuando se te escapaba el yuyo colorado, después tirabas para la chinche, le echabas siete agroquímicos, ese paquete tecnológico nunca escuché que nadie lo cuestionara, el glifosato es un producto, y no lo estoy defendiendo, es un biocida con el que no sabemos qué va a pasar dentro de 50 años, de 20 años. El problema no es el producto en sí, porque si yo acá tengo un vasito de cianuro encerradito no pasa nada, si este cianuro lo tiro en la red de agua potable de Buenos Aires enveneno a todo el mundo. No es el cianuro, es cómo se usa. El problema no es el medio millón de litros de glifosato que se tiraban al principio de la aplicación del paquete tecnológico, el problema es los 400 millones de litros que se tiran con este paquete tecnológico, entonces hay que rápidamente avanzar hacia situaciones productivas con más utilización de mano de obra, con menos utilización de agroquímicos, más diversificada, más rotación porque estamos avanzando rápidamente montones de metabolitos en acostumbramiento de maleza, la maleza es un ser vivo que se adapta, si pensamos que nosotros vamos a poder eliminar una maleza por la aparición de un herbicida mágico estamos equivocados, hay ocho especies por lo menos resistentes al glifosato, ya tenemos que inventar otro producto. Pero mañana va a venir el presidente de Bayer Argentina y se va a tomar un traguito de un nuevo herbicida y va a demostrar que no hace nada, y el paquete tecnológico se va a seguir consolidando y lo que va a dar como resultado es la expulsión del resto de los agricultores de la República Argentina, entonces, ubiquemos la discusión en los planos que discutamos, está mal planteada la discusión en la República Argentina porque independientemente de Monsanto o no Monsanto, por qué se bloquea una planta productora de maíz transgénico, no está produciendo herbicidas, agroquímicos, no está tirando metabolitos al aire, gases al aire, y sin embargo se están cagando a tiros por una planta de maíz. Si ahí fuera una planta de glifosato, de un fosforado, de un carbamato, yo estaría totalmente de acuerdo. Ahora, está tan extremado que todo lo que es agroquímico o químico es malo, perverso. No es el producto, es cómo se usa, es el modelo que lo aplica, y yo estoy absolutamente en contra del modelo que lo aplica, pero yo creo que la discusión de lo ambiental hay que ubicarla en el equilibrio.