Revista Sinapsis – Interés General

Qué uso le damos a la tierra y cómo modificamos la naturaleza. Intelectuales y artistas conversan con los que manejan los recursos, promueven políticas y diseñan los alimentos que comemos.

Fernanado Vilella + Julieta Camandone

Julieta Fernando
Fernando Vilella y Julieta Camandone

 

Fernando Vilella: Nosotros tenemos una oportunidad basada en recursos naturales que tenemos que cuidar, somos el país que tiene la mejor dotación de tierra cultivable per cápita del planeta. Junto con Canadá, somos los cuartos en el mundo en disponibilidad de agua dulce por habitante y por unidad de superficie cultivable, lo cual es una ventaja pero también es una responsabilidad frente a un contexto global de crecimiento poblacional, de cambios de hábitos de consumo que generan y van a generar tensiones hacia adelante, en un contexto en donde algunos países están generando transformaciones estructurales que van a tener impacto en las posibilidades económicas del resto.

Este año ingresaron a la universidad en China 4 millones de personas, de esas cuatro millones de personas, como viene ocurriendo, entre el 30 y el 40% se dedican a las ingenierías y a las carreras tecnológicas. O sea que de acá a 5 años va a haber, solamente de este año, 1 millón 200 mil ingenieros más. Si nosotros hacemos la progresión de lo que viene ocurriendo hacia el 2020 este país va a tener alrededor de 20, 25 millones de ingenieros tecnólogos y todavía 600 millones de personas en el campo. Una pregunta es cómo competir contra una economía que tenga 25 millones de ingenieros y 600 millones de obreros cuasi baratos.

Hay una limitación muy relevante puesta en términos, ya no del 2050, estoy hablando del 2020, de hacia dónde van ciertas cuestiones y cuál es la problemática que puede aparecer detrás de eso. Sin embargo la buena noticia para países como los nuestros es que ellos son el 20% del planeta, tienen el 7% de las tierras y ya las están usando todas, incluso están teniendo menos por cuestiones de urbanización y de contaminación ambiental. Argentina tiene diez veces más superficie cultivable per cápita que China, diez veces más agua y siete veces más tierra que China, hay una situación que nos puede caracterizar, cuales pueden ser las ventajas si nosotros las trabajamos adecuadamente y cuidando los recursos para que esas, de las pocas ventajas competitivas que creo que le va a quedar a la Argentina, puedan estar sostenidas en el tiempo.

Lo siguiente es un video que preparamos para un simposio que hicimos el año pasado, junto con las embajadas de China, India, Japón, Corea, Vietnam.

“En China se urbanizan 50 mil personas por día, 20 millones de personas cada año. Esto impacta directamente sobre la posibilidad de producir alimentos, porque reduce la cantidad de tierras cultivables. Por procesos de urbanización se perdieron ocho millones de hectáreas cultivables en los últimos 20 años solamente en China. Toda la superficie cultivada de maíz de la Argentina multiplicada por tres ya no está disponible para la producción de alimentos.

Millones de personas se están incorporando a las clases medias. En toda Asia esta categoría es de 500 millones hoy y se estima que será de 3.200 millones de personas en 2030. Serán 2.700 millones de personas más en el transcurso de nuestras vidas, que van a dejar de producir su propia comida, y que además van a cambiar su régimen alimentario, porque la población que pasa de ser rural a ser urbana adopta el consumo típico de las clases urbanas que incluye mucha más carne. Como los animales se crían con maíz y soja esto implica una mayor demanda de granos. Todo esto a su vez con menos tierras disponibles para cultivo. Necesariamente los alimentos que van a consumir deberán provenir de otro territorio. La autosuficiencia del 74% del este asiático significa que deben importar alimentos para casi 900 millones de personas.

Hoy los países con mayor productividad son aquellos donde la utilización de biotecnología es una práctica creciente. Esta tendencia involucra rendimientos mayores y más estables y a su vez disminuye dramáticamente el uso de agroquímicos y su nivel de toxicidad. La biotecnología nos está produciendo un ahorro ambiental enorme, además de ser la única alternativa para alimentar al creciente número de habitantes. Según calcula el Índice Mundial del Hambre, la productividad total de todos los factores agrícolas a escala mundial deberá duplicarse desde el presente hasta el 2050 para cubrir todos estos requerimientos. Esta proyección recae fundamentalmente sobre los pocos países que cuentan con la mejor disponibilidad per cápita de sus recursos naturales y que a su vez ya están logrando mejoras sustanciales en sus niveles de productividad. Argentina tuvo un crecimiento de productividad muy superior al promedio global y de hecho ya es el primer exportador de limones, peras, miel, derivados de la soja y muchos otros productos. Esta gran demanda global es la oportunidad para lograr un desarrollo fenomenal de nuestro país, no un crecimiento sectorial desordenado y costoso en el plano social, ambiental y económico, sino un desarrollo sano y ordenado. Hay que cuidar los suelos, deforestar menos, contaminar menos agua y cuidar al medio ambiente. La oportunidad de un desarrollo sustentable, sobre todo en lo social y en lo económico, la vamos a tener si decidimos ser, no el granero del mundo sino, el supermercado del mundo, la góndola de alimentos. La generación de valor la podemos hacer en los campos y en los puertos pero también en cada uno de los territorios del país. En síntesis, nuestro proceso de incorporación de conocimiento para llegar a un desarrollo territorial y social más equilibrado en 2030, apenas ha comenzado.”

 

Julieta Camandone: Veía el video y lo primero que pienso es que por un lado es muy motivador a la hora de pensar cuáles son las oportunidades que tiene la Argentina porque parecemos una especie de tierra prometida, donde todo está dado para que ocupemos ese lugar de supermercado del mundo para las generaciones futuras. Por otro lado cuando Fernando habla de una enorme responsabilidad también les tengo que reconocer que me agarra un poco de miedo porque estoy pensando también cuáles son las falencias que estamos teniendo a la hora de encarar ese desafío y me gustaría que Fernando me pudiera ayudar a pensar un poco qué estamos haciendo bien desde el sector productivo y desde el sector del Estado, y qué estamos haciendo mal, sin caer en la dicotomía del Estado poniéndole la pata encima al productor y el productor haciendo todo bien. Fernando es un hombre que conoce realmente en profundidad este sector, me gustaría saber desde tu análisis dónde estamos parados a la hora de encarar este desafío.

FV: Lo que viene es un sistema productivo que está basado en el conocimiento de poder entender distintas visiones y distintos formatos y poder tratar de sintetizar a partir de ahí conclusiones. Vos decías qué está haciendo bien el gobierno, qué no está haciendo bien el sector, etcétera. Desde el punto de vista del conocimiento yo creo que el sistema productivo, extensivo, desarrollado en La Pampa húmeda para cultivos anuales templados es el sistema más sustentable que hoy puede haber a nivel global, si se cumplen los distintos requisitos que hoy no se están cumpliendo en muchos casos, en la mayoría de las situaciones no se cumplen. Por ejemplo, ¿qué no se cumple? La no roturación es una actividad que hoy es 90% de la superficie, eso está bueno. Lo que no se cumple es la rotación, estamos en muchos lugares con monocultivo de soja, y eso es un tema, monocultivo de lo que sea es un problema. Cuando yo estudiaba en la facultad el problema era el monocultivo con roturación en el norte de la provincia de Buenos Aires que con la erosión no quedaban suelos, no quedaba nada, o sea, no había nada más disruptivo del ambiente que ese sistema que había en ese momento. ¿Estamos reponiendo la fertilidad que nos llevamos? No, sólo el 25 o 30%. ¿Estamos usando bien los agroquímicos? No siempre. Entonces hay un paquete ajustado que bien usado sería esto que estoy describiendo y después hay desvíos que algunos tienen fundamento en regulaciones inapropiadas de parte del propio Estado. Cuando el Estado está planteando la NO exportación de trigo, la NO exportación de maíz, salvo cuotas que les permiten a las multinacionales y a los molinos llevarse ganancias extraordinarias en contra de los productores, bueno, ahí están pasando cosas que hacen que tengamos menos rotación, menos trigo, menos maíz, que el que deberíamos tener. Ahí hay un problema que viene desde las regulaciones. ¿Qué está haciendo bien el Estado? ¿Todo lo hace mal? No, todo no lo hace mal. Creo que desde el conocimiento la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología es un avance importante, los presupuestos que ha habido para investigación son importantes, hay un Plan Nacional de ciencia que yo sin tener una adhesión al oficialismo lo considero que es un aporte importante también, así que hay un mix de situaciones en las cuales hay cuestiones que funcionan y otras que no. Las que no básicamente tienen que ver con estas regulaciones donde hay perdedores, y donde hay perdedores hay ganadores, en este contexto, en un contexto en el cual no se visualiza que los ganadores pueden ser todos. Entonces cuando se juega a Suma Cero pasan estas cosas, y estas cosas atentan contra la sostenibilidad, contra el ambiente, en los términos de falta de rotación, falta de reposición de nutrientes, mal empleo de las tecnologías para aplicar agroquímicos. Entonces hay un balance de situaciones que no todo es negro ni todo es blanco. También los productores, a veces por cuestiones regulatorias, no utilizan las técnicas más apropiadas, y a veces también por desidia o no usarlo, no vamos a poner que una población es A y la otra es B, eso sería un error.

JC: Y en lo que tiene que ver a la sociedad, porque obviamente que los actores son el Estado, el propio productor que es el que tiene que generar o producir o arrancar con el negocio, pero también está el plano social. Hay dos aspectos que me gustaría abordar en este punto. Primero me gustaría tener tu visión sobre el tema de la biotecnología, porque la Argentina sigue siendo y liderando y cada vez amplía más la cantidad de cultivos transgénicos que usa, y somos un ejemplo y fuimos un ejemplo de incorporación de esa tecnología y ya está instalado y todavía genera algunos rechazos, ver si esto es un problema de comunicación y en ese caso cómo podríamos encarar o cómo se podría encarar esa comunicación dentro del sector. Y la segunda que tiene que ver con algo quizás más todavía enraizado en la idiosincrasia puramente argentina, que parece que cuando a alguien o a algún sector le va bien algo malo está haciendo, algo dañino está haciendo. Estas dos cuestiones son de esta manera, vos las ves de esta manera, han cambiado en los últimos años o permanece esta visión sobre el sector agropecuario tanto en sus prácticas empresarias como en sus prácticas ambientales con el tema de los transgénicos.

FV: El tema de los transgénicos me parece que en muchos casos, así como hay una religión tecnológica, hay una religión antitecnológica, hay de las dos cosas. A veces muchas de estas cuestiones no están sustentadas científicamente. Cuando uno mira a nivel global dónde están las resistencias a lo biotecnológico queda Europa y no queda más nada, porque todo el resto del planeta está en otra situación. Hace dos años tuve la oportunidad en la Cámara de Diputados, venía una delegación de todos los partidos políticos de Alemania a hacer una visita, en la Comisión de Asuntos Agropecuarios del Congreso nuestro, y surgió este tema inmediatamente obviamente. Tomó la palabra una representante de un partido que se llama La Izquierda, estaban todos los partidos, y en nombre de todos dijo miren, nosotros con la cabeza entendemos los argumentos de ustedes pero nuestros votantes piensan distinto entonces nosotros vamos a hacer lo que piensan nuestros votantes más allá de que ustedes puedan tener razón. Esta fue la versión de esta diputada alemana. En términos globales la cuestión, si bien no está probada al revés tampoco, no hay ninguna evidencia científica que muestre lo contrario. Hay un tema que tiene que ver con que la promesa de los transgénicos iniciales tenían que ver con características vinculadas a nutricionales, a los productos, y verdaderamente hasta ahora los que están lanzados salvo el arroz de oro, tienen más que ver con el uso de algún tipo de agroquímico o mayor productividad, vinculado a resistencia a insectos, a malezas, etc. Todo eso es una deuda que deberíamos ver qué aparece, en los laboratorios está, incluso los laboratorios europeos están llenos de eventos transgénicos, lo que no pueden es expresarlo en el campo, los he visto, conozco al investigador. Lo mismo pasa en todo el mundo emergente, la tendencia va hacia ese lado. Lo que sí hay que hacerlo seriamente, la verdad que da un poco de escalofríos en el sentido de qué puede pasar, qué impacto puede tener un organismo de ese tipo en el ambiente.

Eso era una parte de la pregunta, ¿la segunda era?

JC: Con las prácticas en cuanto a hombres de negocios que tienen los productores, digamos. Por ejemplo, para hacerlo por ahí en un caso que quizás todos hayan escuchado y que tiene que ver con en los últimos años como por ejemplo la producción en argentina pasó a estar en manos de pooles de siembra, inversores externos que lo que tienen es un dinero y que pueden ponerlo en producir alimentos o lo pueden poner en la acción de una minera o lo pueden poner en una acción bancaria o energética, porque en realidad no está en ellos la vocación productiva justamente de alimentos sino la vocación de hacer rendir un capital. Eso es un modelo que en la Argentina se instaló y ahora a fuerza de que bajaron los precios y empiezan a competir otras formas de inversión u otro tipo de inversiones que dan más rédito se empieza a disipar un poco, pero fue el modelo productivo de los últimos años.

FV: Sí, en general cuando uno mira qué ha ocurrido en los distintos sectores económicos, el aumento en escala ha sido un proceso que está vinculado a esto que estás diciendo, más superficie para poder ser rentable. Si nosotros miramos el sistema de almaceneros que teníamos hace 20 años atrás había miles y hoy hay supermercados. Si nosotros miramos las marcas de vehículos, las fábricas de autos que había en Argentina en la década del ’60 eran muchas más que hoy, y había centenares de miles de personas trabajando y hoy hay robots trabajando. Hay un fenómeno de reconfiguración de todo el sistema económico, que puede gustarnos o no, pero verdaderamente el aumento en escala tiene que ver con esa dinámica y eso también se refleja a nivel de la agricultura. No hay ningún sector en el que no se puedan visualizar estas cuestiones. Sector que mires vas a encontrar que donde había miles de pymes chicas hoy eso es diferente. Y eso combinado con una falta de estrategia de desarrollo de los territorios que ha generado que en la Argentina tengamos La Matanza, el Gran Rosario, y no que la gente viva con una calidad de vida mejor en el norte de donde provenía me parece que es una situación compleja. Por eso me parece que cuando nosotros hablamos de producción es imprescindible hablar de agregar valor local si nosotros queremos tener un modelo territorial donde la gente no se siga agolpando en las grandes ciudades o en sectores económicos que son, digamos si lo caracterizamos en términos históricos de la Argentina, Federales o Unitarios, hay sectores industriales que son totalmente Unitarios, solamente vas al sector automotriz y hay en 5 o 6 ciudades del país digamos. En cambio agricultura hay en todo el país. Lo que hay que hacer es generar condiciones de calidad de vida para que la gente se sostenga en los territorios donde nació con ingresos adecuados, cuidando el ambiente.

JC: Aprovechando tus conocimientos desde el ámbito académico, porque el ámbito académico creo que siempre tiene un rol fundamental, pero en términos de alimentos o cuando hablamos de alimentos y este tipo de cuestiones me parece que más todavía, cómo están haciendo desde la academia o cómo se está buscando en la Argentina o en otras partes del mundo para que la academia ocupe un lugar en el que permita restarle importancia a la política y al uso político de estas cuestiones, porque tenemos por un lado quienes están interesados en la política y hacen política con este tipo de cuestiones y por otro lado un montón de gente que no tiene otra opción que no comer, y en el medio está empujada y le llueven ideas de uno y otro sector que está en realidad haciendo un uso político de esas cosas. Desde el sector académico, ¿cómo se contrarresta eso?

FV: Bueno, la visión que tenemos, cuando hablamos de universidad hablamos en general, de universo, de cosa general, y la idea es que toda la riqueza de ideas y de posiciones tiene que estar expresada en la universidad. Y hay que generar canales para que eso ocurra y eso es lo que hemos hecho los que nos ha tocado gestionar durante toda la vida. Ha habido, y ocurre también en la universidad, y en la UBA, visiones mucho más desde lo partidario y desde la defensa más de cuestiones particulares y no generales, con eso no podemos hacernos los distraídos que ocurre, pero el intento desde lo que me parece que es habitual es de tratar de contener ese universo de ideas, permitir la expresión de las mismas y que cada quien pueda tomar las mismas y generar su opinión.

JC: Y me parece interesante también la conexión entre lo que se genera en la academia y en sí las políticas públicas que terminan resultando de un gobierno. De cara a un recambio o no del poder político, pero sí o sí vamos a tener elecciones y algo va a suceder, en cuanto a los distintos, las distintas áreas de poder, los distintos partidos, los distintos candidatos o representantes que se están presentando al momento, ¿ve en ellos la intención de acercarse a la academia para preguntar estas cosas? ¿Hay alguno que lo vea en particular?

FV: Esta actividad que mencioné antes que estamos haciendo que tiene que ver con la visión hacia el 2030 de cuál va a ser la demanda de los países asiáticos o que estoy preparando que son China más los países árabes tiene siempre en cuenta el mediano y el largo plazo, eso es importante, más allá de que después eso es difícil de predecir pero marcan una línea, y una línea que en el caso de los alimentos marca que la población mundial va a necesitar más comida que la que tiene hoy. Puesto esto sobre el tapete, si vos me preguntás los partidos políticos, la verdad que crudamente me ha tocado interactuar con muchos del oficialismo y de la oposición y no veo mucha gente que tenga claro ningún tipo de proyecto a mediano y largo plazo. Por ahí escucha, pueden entender, no todos entienden, sinceramente, esa es mi visión, la complejidad de la situación, cuando le metés cuatro variables la cosa se pone espesa, pero en algunos casos se generan esos diálogos, a veces monólogos, pero bueno, me he tomado como una especie de atribución de ir generando en todos los espacios que pueda ser posible transmitir ideas que tengan que ver con esto, y se escuchan, tengo mis reservas respecto de qué. Lo que sí estoy casi convencido de que para las políticas generales del sector, en el mediano o corto plazo, va a haber cambios, y no necesariamente generados en la comprensión del fenómeno este sino en la necesidad de dólares, entonces me parece que eso va a ser no de la mejor forma, pero bueno, mi visión un poco descarnada de qué está pasando.

Katja Alemann: Me falta en el análisis la cultura mental, la cultura de la comida, la cultura de la ingesta, si vamos a evolucionar tecnológicamente y vamos a innovar en los mercados, por qué no exportar un modelo educativo de qué es lo mejor para comer en vez de comer animales, por ejemplo.

FV: Cuando uno mira qué pasó en los últimos 50 años, a nivel global, hubo cambios mucho más profundos que los que a veces se conocen y que van en la línea de lo que vos decís. Si vos observás a nivel global qué pasó con los distintos grupos alimentarios en términos de consumo, los que más crecieron son los que los nutricionistas denominan de alta densidad nutricional, o sea, que por cada unidad calórica tienen más proteínas, más vitaminas. Entonces, qué creció en los últimos 50 años, casi duplicando la producción per cápita del planeta, las frutas, las verduras. Qué bajó, los hidratos de carbono en el formato de cereales o en el formato de raíces, al 50% en términos per cápita. Sí aumentó la carne, lo que pasa que la carne a nivel global no es la carne de Argentina, en términos de números, de cantidad de consumo, en donde aumentó fue en los lugares en donde no se consumía. China a la salida de Mao consumía 8 kilos por habitante por año de carne, que era cerdo básicamente, o sea que una familia de 4 personas se comía 32 kilos por año o sea un chancho cada tres años, ese era el nivel de consumo que tenía China en aquel momento. Hoy cada habitante está en torno, si sumamos los peces que es la proteína que más cultivan ellos, estamos en torno de los 120 kilos, hubo un cambio importante, no necesariamente ventajoso, un cambio importante. El otro grupo alimentario que aumentó son los aceites vegetales que han reemplazado las grasas en la cocina. Entonces cuando uno mira el panorama general el perfil es mucho más saludable hoy que en los ’60 en términos promedio. Con estos datos que mencionaba antes la nutricionista, son así, hay 800 millones de personas que no acceden a una dieta mínimamente calórica adecuada y hay 1.400 millones que tenemos sobrepeso, esta es la situación. Problemas distintos y eso tiene que ver con hábitos, la cultura, la cultura del movimiento, la cultura de qué ingerir, cómo ingerir, todas estas cuestiones tienen un impacto sustantivo y en ciertas comunidades esto es mucho más marcado y eso es un problema. Lo otro que es cierto es que también si nosotros creemos que la media global de los 9.200 millones de habitantes que va a haber en el 2050 va a poder consumir lo que países desarrollados hoy están consumiendo no da el planeta, ya hoy el planeta no da para esta situación, entonces, todos los esfuerzos que se hagan en términos de generar alimentos sin deterioro del recurso ambiental son bienvenidos, y en este punto Argentina ha hecho un progreso muy grande en términos de su sistema extensivo como dije antes. Si nosotros lo pudimos llevar adelante no hay ningún lugar en el planeta que tenga más eficientes sistemas extensivos que los que tenemos nosotros desarrollados. Así que, en la línea de esto que vos estás diciendo, como mencionó antes Gustavo Grobocopatel, yo soy co-fundador con el de “Nutrición 10 Hambre 0”, los que no lo conocen, nutrición 10 tiene que ver con la pregunta que hacía Katja recién, de mejorar los hábitos culturales de consumo, etc., y hambre 0 eliminar el problema del hambre, apuntar a las dos situaciones que hoy hacen que casi el 50% del planeta esté con desórdenes nutricionales, más del 40%, entre los que no acceden y los que estamos accediendo.

JC: Dentro de esta discusión se me ocurre pensar en un ítem más que es el logístico, en cuanto a la distribución, cómo hacer para que esos alimentos y esas fuentes nutricionales buenas lleguen a las manos de quienes lo necesitan. Un caso concreto acá en la Argentina hay quienes pueden donar alimentos pero se complica la distribución para que eso llegue a manos de quienes necesitan los alimentos, si no pudimos resolverlo dentro de las fronteras de la Argentina me imagino que a nivel global esto es realmente un desafío. En ese sentido, ¿se está haciendo algo al respecto?

FV: El tema logístico es un elemento central. Hay un porcentaje muy alto de la comida producida que se termina desperdiciando y tirando, mucho, en términos frutihortícolas pueden ser números como el 30% de lo producido que no se termina consumiendo, y mucho otro que está en las ciudades. Sin embargo no hay un sistema que pueda capturar unos y otros en pos del conjunto, lo cual aliviaría mucho la situación porque habría que producir un 30% menos, o sea, la presión sobre el sistema productivo. Este tema logístico es un tema central, que hay algunas iniciativas que intentan generar condiciones para esto pero creo que ahí hay mucho para hacer todavía, yo, al menos, no veo que haya habido muchos avances significativos en eso.

JC: Claro pensar en la logística y en la conservación quizás, en nuevos métodos de conservación de alimentos como para que puedan tener una vida útil más larga y eso que ayude a la distribución.

FV: Sí a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido mecanismos que se han buscado de preservar cosas de una etapa del año hacia otra y son los sistemas que conocemos, agregar azúcar, agregar sal, disecar, enfriar, estos son distintos mecanismos que tienen que ver con esa transferencia. Pero eso tiene límites y esos límites se expresan en este nivel de desperdicio que es como mencionaba recién muy grande.

Público: Se está discutiendo el tema de la cadena corta y cadena larga, y de ir trabajando en volver a los sistemas distributivos locales, en algunos lugares dicen comida de distancia, quiere decir que está dentro de una distancia corta de producción, que tiene mucho que ver, es un tema central en Argentina, porque somos un país enorme y todo sucede en Buenos Aires, o sea que cualquier cosa tiene que viajar miles de kilómetros, los sistemas de transporte no son muy buenos, o sea que es un tema central y creo que es un tipo de discusión que podríamos empezar a poner acá, cómo lograr primero llegar a producir in situ, agregar valor in situ y distribuir in situ y diversificar el sistema y no que todo pase por Buenos Aires, porque nos encontramos con alimentos muy degradados, o tienen que ser procesados y se le suman grasas trans e industrialización innecesaria. Cuando hablan de la cadena corta hablan de que el alimento está en su mejor momento, comemos el tomate cosechado ayer, no cosechado hace una semana, etc.

FV: Nosotros hicimos un trabajo con Sergio Britos donde caracterizamos los consumos de la sociedad argentina y lo que debiera ser contrastado contra una dieta saludable. Ya muchas cosas son conocidas, los excesos que tenemos en carnes, etc., ahora cuando uno cuantifica el déficit en frutas y hortalizas, nosotros como país deberíamos duplicar la producción actual de frutas y hortalizas para que solo la población argentina tenga una dieta equilibrada. Una de las ideas que estamos manejando es decir, cómo conectamos esto con algún fenómeno social vinculado al agro que puede ser la agricultura familiar. Uno a priori puede ver que muchos de los de la agricultura familiar pueden tener una vocación de hacer frutas y verduras. Entonces una propuesta que estamos trabajando es cómo desde el Estado se puede generar una promoción de dieta saludable conectada con la agricultura familiar, que pueda resolver ambas cuestiones, darle una salida real a los de la agricultura familiar, que necesariamente va a tener que tener un vínculo con el consumo local, esto que vos decías, cómo facilitar que ese consumo local sea generado por productores locales de este perfil por ejemplo que permitan a las instituciones públicas, los hospitales, las escuelas, poder abastecer y generar una cultura de consumo que vaya transformando las cosas. Ahí hay un punto que me parece que es interesante.

Público: ¿Brasil en este tema está más desarrollado?

FV: Lo que puedo decir es que Brasil tiene un sistema mucho más inteligente en el cual hay un Ministerio de Agricultura Comercial y un Ministerio de Agricultura Familiar, son dos ministerios que tienen que ver con objetos distintos, con estrategias distintas y con una fuerte vocación de promover cada uno de ellos desde sus propios lugares. El sistema brasilero es un sistema que financia mucho al productor, el productor comercial, creo que los números del año pasado eran en torno de los 60, 70 mil millones de dólares de financiamiento al sistema, pero había 20 mil para la agricultura familiar, o sea, hay una política y una estrategia específica pensada para este tipo de perfil de productores, en un contexto en donde no es blanco o negro, es blanco y negro de la mejor manera posible.

JC: Simplemente a modo de resumen o de síntesis me parece que hay mucho por hacer, me parece que la cuestión productiva que tiene que ver con lo social, que tiene que ver hasta con lo poblacional y con dónde se termina radicando la gente, es toda una discusión muy amplia y realmente ojalá podamos dar esta discusión y espero que tanto la sociedad como la clase política se acerque a las universidades y que las universidades estén en condiciones también de responder esa demanda y entre todos podamos generar conocimiento en un tema tan complejo y al mismo tiempo tan necesario, porque insistiendo, nadie puede no comer, con lo cual todo esto nos tiene que afectar y a todos, así que ojalá que en la Argentina se dé la mejor discusión posible y que podamos no solamente cubrir las necesidades alimenticias de nuestra población, que eso ya sería genial, porque ningún gobierno en la historia de la Argentina lo hizo y me encantaría que a partir de eso también pudiéramos afrontar este desafío que Fernando nos planteaba en el principio de la charla. Muchísimas gracias.